En este contexto, el plan del Gobierno de España contempla subir el gasto en defensa hasta el 2 % del PIB. Un análisis realizado por BBVA Research identifica los sectores que se verán más beneficiados por este incremento del gasto. Directamente, salen favorecidos un conjunto de sectores tradicionales de la defensa, que incluyen fabricación de armas, municiones, explosivos, aeronaves, buques y vehículos militares. Indirectamente, otros sectores se podrían beneficiar potencialmente, tanto de bienes (componentes electrónicos, maquinaria y otros insumos) como de servicios (telecomunicaciones, infraestructuras, I+D).*
Los datos disponibles de ejecución de los Presupuestos Generales del Estado apuntan a cierta aceleración del gasto en defensa, particularmente desde el mes de mayo de 2025. “Aunque las licitaciones siguen sin mostrar una senda de aceleración significativa del gasto en defensa, en diciembre de 2025 se licitaron y adjudicaron casi 21.000 millones de euros, cifra sin precedentes”, apunta el informe, que analiza los sectores que se ven más beneficiados por el aumento del gasto en defensa, tanto directa como indirectamente.
Según los economistas de BBVA Research, el posible impacto del mayor gasto en defensa en España aumenta significativamente al incorporar los sectores indirectos a los tradicionales. Por ejemplo, el peso de la producción de bienes manufacturados afectados se ampliaría desde el 1% hasta el 11% o del 0,4% hasta el 16,0% en el caso del valor añadido empresarial. Además, existen diferencias relevantes entre bienes y servicios: los bienes concentran menor valor añadido local y su peso en el total de la economía es más limitado, mientras que los efectos en los servicios (I+D, ingeniería, telecomunicaciones) podrían tener un mayor alcance.
Sin embargo, la capacidad de España para capturar estos efectos secundarios es más limitada en comparación internacional, debido a una menor especialización industrial en defensa y una mayor dependencia de las importaciones. En la comparación europea, países como Alemania, Francia, Italia o Finlandia están mejor posicionados para beneficiarse del aumento del gasto en defensa, gracias a una mayor integración de su tejido productivo con la industria militar.
El impacto del aumento del gasto en defensa presenta una elevada concentración territorial, beneficiando principalmente a comunidades con mayor base industrial y tecnológica, lo que refuerza las divergencias regionales existentes. País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña emergen como los principales polos beneficiados, al concentrar un mayor número de empresas vinculadas directa e indirectamente a la defensa.
La naturaleza del impacto difiere entre territorios según su especialización productiva. Las regiones industriales (País Vasco, Cataluña, parte del Sureste) capturan el impulso vía bienes y manufacturas. Por otro lado, las comunidades con mayor peso en servicios avanzados (Madrid, Navarra) lo hacen vía I+D, ingeniería y telecomunicaciones. Las regiones con menor base industrial (sur y Canarias) quedan rezagadas, al tener menor presencia en los sectores tractores y menor capacidad de capturar los impactos indirectos
