Así lo ha señalado su presidente, Lucena, durante la junta general de accionistas celebrada este jueves, en la que fue reelegido y en la que se aprobaron todos los puntos incluidos en el orden del día. En este escenario defendió la evolución del grupo, que encadena tres años consecutivos de récords, y reivindicó la posición de Aena como «el gestor aeroportuario más grande del mundo». En la misma línea, lanzó un mensaje dirigido al debate político y regulatorio en torno al modelo aeroportuario: apeló a «no tocar lo que funciona», a evitar «propuestas políticas estériles» y a respetar el marco legal y los derechos de los accionistas, insistiendo en que los aeropuertos son propiedad de Aena y su gestión corresponde exclusivamente a la compañía.
El foco de su intervención se situó en las perspectivas de tráfico. La compañía mantiene por ahora una previsión de 326 millones de pasajeros, aunque no descarta revisarla en las próximas semanas. «Nos parece evidente que en España el tráfico aéreo no va a poder seguir creciendo al ritmo de los últimos años», señaló Lucena, quien apuntó a una moderación del crecimiento e incluso a una eventual caída en función de cómo evolucione el entorno. En 2025, movió 321,6 millones de viajeros en España (+3,9%), con 23 de 46 aeropuertos en máximos históricos. El tráfico internacional creció un 6%, mientras el nacional se mantuvo plano.
El presidente vinculó este escenario al agotamiento del impulso derivado de la reapertura de China —que generó un «overshooting diferido»—, a las tensiones internacionales y a factores como las limitaciones de capacidad en algunos aeropuertos españoles, como El Prat. A su juicio, el impacto directo de conflictos como el de Oriente Medio será reducido en España, pero sí lo serán sus efectos indirectos sobre inflación, cadenas de suministro y confianza económica. Más allá del volumen de pasajeros, la compañía destacó el peso creciente de sus ingresos comerciales e inmobiliarios, que superaron los 2.000 millones de euros y aportaron el 46,2% del Ebitda. El grupo cerró el ejercicio con un beneficio neto de 2.137 millones de euros (+10,5%), ingresos de 6.379 millones (+9,5%) y un Ebitda de 2.785 millones (+7,8%).
En este contexto, Lucena avanzó que Aena trabaja ya con la vista puesta en el próximo marco regulatorio (DORA III), que «con seguridad» incorporará modificaciones y marcará el rumbo de la compañía en el próximo lustro. El plan contempla inversiones por casi 13.000 millones de euros, con el objetivo de ampliar capacidad en determinados aeropuertos, impulsar la descarbonización y reforzar la calidad del servicio.
El discurso también abordó dos de los principales debates regulatorios que afectan al gestor aeroportuario: la cogestión de aeropuertos y la bajada de tasas. En relación con las propuestas de distintas comunidades autónomas para participar en la gestión o asumir competencias, Lucena reiteró que el modelo actual está protegido por el marco legal vigente y que los aeropuertos de interés general son competencia exclusiva del Estado. Recordó además que el 49% del capital de Aena está en manos privadas, con un valor cercano a 20.000 millones de euros.
Las demandas de mayor participación territorial, planteadas por comunidades como Cataluña, País Vasco, Canarias, Baleares, Andalucía, Galicia o Navarra, fueron encuadradas en el ámbito del debate político, aunque la compañía sí contempla fórmulas de cooperación reforzada de carácter consultivo, como la planteada por los gobiernos de España y del País Vasco.
En paralelo, Aena volvió a rechazar las peticiones de aerolíneas y asociaciones para reducir las tasas aeroportuarias al margen del marco regulador. Lucena defendió que las tarifas han descendido un 7% en términos nominales y un 37% en términos reales desde 2015, situándose en 10,35 euros por pasajero en 2025, y advirtió de que nuevas rebajas podrían comprometer la capacidad inversora y la calidad del sistema. La junta, que quedó válidamente constituida con un quórum definitivo del 88,0935% del capital social, aprobó también las cuentas de 2025 y el reparto de un dividendo de 1,09 euros brutos por acción, con un pay-out del 80%, cuyo pago está previsto para el 27 de abril. De igual manera, aprobó también las permanencias en el consejo de administración, con la continuidad de Roberto Angulo Revilla y Alicia de los Remedios de Haro Acosta como consejeros dominicales, así como a la reelección de Manuel Delacampagne Crespo como consejero dominical.
En su intervención final, Lucena —quien seguirá siendo consejero ejecutivo— agradeció el respaldo de los accionistas tras su renovación al frente de la compañía, cargo que ocupa desde hace casi ocho años. «La presidencia de Aena continúa siendo el máximo honor profesional», señaló, comprometiéndose a «no defraudar».

