Con ello salía de Talgo el fondo Trilantic, que quería vender desde hacía tiempo, y como consecuencia tomaba el cargo de presidente en enero Jainaga, presidente de Sidenor y muy próximo al PNV. El Partido Nacionalista Vasco ha sido, de hecho, el principal impulsor de esta operación, y de la vuelta a su región de la sede social de la compañía ferroviaria, que esperan que dé un empujón a la industria de la zona. Economistas como Díez, sin embargo, no ven nada clara la operación: «Que nos expliquen por qué una empresa quebrada como Talgo, que tiene una contingencia de deuda con el Estado español que se llama Renfe, que ha incumplido todos los contratos, también los de entregas a dos o tres países, que no sabe hacer trenes ni fabricarlos ni entregarlos, por qué a través del PNV y de la SEPI estamos haciendo una operación para salvarla».
Por si el tufillo político fuese poa cosa, los últimos resultados económicos de Talgo han estado por debajo de lo que esperaban analistas como los de Renta 4. La compañía ha registrado en el primer trimestre de este año un beneficio operativo (Ebitda) de 9,8 millones de euros, menos que los 13,8 millones que esperaba este banco de inversión. Talgo mantiene sus objetivos de facturar entre 700 y 800 millones de euros en este año 2026, con un margen de ebitda de entre el 7,5 % y el 8,5 % que esperan que vaya mejorando conforme se ejecuten nuevos contratos de perfil más atractivo y se normalice la red de AVE Madrid-Andalucía. Su cartera de pedidos está en máximos históricos. «Desde Renta 4 consideramos que, si bien Talgo atraviesa un excelente momento comercial y ha despejado incertidumbres clave a nivel accionarial y de financiación, todavía persisten notables incertidumbres que ensombrecen su cotización en el corto plazo».
De acuerdo con el análisis de Renta 4, la ejecución de la actual cartera de pedidos de Talgo le llevará a facturar 1.000 millones de euros a partir del año 2027. Su rentabilidad mejorará por los mayores márgenes de contratos con Flixtrain y Arabia Saudí. Compensarán la menor rentabilidad del contrato con Deutsche Bahn (principal ferroviaria alemana) y el contrato de mantenimiento del AVE en España, que está en renegociación.
El camino de Talgo, por tanto, está pendiente de enderezarse, y las dudas están ahí.
