En su práctica artística Sánchez Castillo disecciona monumentos, gestos y leyendas para demostrar que la historia no es una narración estable, sino un campo en conflicto permanente que dicta cómo debemos recordar y movernos bajo la autoridad. La exposición se compone de unas 200 obras entre las que encontraremos trabajos en proceso de creación, ya que el taller del artista se traslada también al Palacio de Velázquez para formar parte de la muestra.
El director del Reina Sofía, Segade, presentó la exposición junto al artista y el comisario de la muestra, Baldebirt. Se trata, ha destacado Manuel Segade, de «una retrospectiva de media carrera que es además un espacio de producción en el que el artista estará allí a lo largo de toda la muestra. Es como una partitura de Fernando Sánchez Castillo, del que ha dicho, es una máquina de relatos y anécdotas». Durante la rueda de prensa el comisario de la muestra, Ferran Barenblit, ha hablado de «la Perla Peregrina como sinónimo de muchas cosas, entre otras, de cómo viaja el poder y de cómo este pasa de mano en mano. Del mismo modo, apunta que la perla también nos permite pensar en el papel del arte».
Por su parte, el artista ha destacado que «realmente los artistas somos un medio, un medio a través del cual se vehiculan imágenes y se vinculan historias o vivencias».
Del 24 de junio de 2026 al 8 de marzo de 2027, el Palacio de Velázquez albergará esta exposición dedicada al trabajo de Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970), que en esta ocasión propone una reflexión sobre la relación entre historia, poder y representación a partir de la equiparación con la formación de una perla. Como ocurre en la naturaleza, donde una agresión desencadena un lento proceso que acaba generando un objeto irrepetible y precioso, la muestra plantea que el arte surge con frecuencia como respuesta al daño, convirtiendo el trauma en forma, memoria y lenguaje. Una forma de belleza nacida de la agresión.
La exposición reúne acuarelas, esculturas, instalaciones, vídeos, objetos, piezas prestadas que se resignifican a través de su forma de presentación, obras de producción reciente y trabajos en proceso. De ahí que el comisario hable de una «retro-prospectiva»: una exposición que revisa la trayectoria del artista, pero que también permanece abierta al presente, ya que durante los meses en que la muestra esté abierta al público Sánchez Castillo continuará trabajando en presencia de los visitantes a la exposición.
El trabajo de Sánchez Castillo aborda diversos episodios de la historia contemporánea poniendo en diálogo los símbolos asociados al franquismo y a otros modelos de autoridad con las narraciones construidas desde la ciudadanía y las luchas por la libertad. La memoria histórica no aparece como un relato único y cerrado, sino como un territorio en permanente negociación en el que conviven monumentos, objetos, documentos y gestos cotidianos capaces de cuestionar las formas tradicionales de representación del poder.
La exposición del artista madrileño supone la reapertura del Palacio de Velázquez tras las obras de renovación financiadas con fondos europeos. Estas obras han consistido en la mejora del estado de conservación de las cubiertas y del sistema de climatización, el cambio a iluminación LED y la elaboración de un gemelo digital para el control del edificio. Construido para la Exposición Nacional de Minería de 1883, el Palacio de Velázquez ha acogido desde su fundación diversos eventos de relevancia cultural, política y social que han supuesto que se convierta en un lugar especialmente significativo para la exposición Fernando Sánchez Castillo. La Perla Peregrina, que investiga precisamente la manera en que las instituciones producen, conservan y transforman sus relatos.
