Los CAE son documentos oficiales que certifican el ahorro energético derivado de acciones como la mejora de los sistemas de climatización, la instalación de iluminación eficiente o la adquisición de vehículos eléctricos, entre otras medidas de eficiencia. Cada certificado equivale a 1 kWh ahorrado y puede convertirse en un activo económico, generando un ingreso adicional para el cliente, además del ahorro en su factura energética.
En este contexto, Santander ha optado por integrar este sistema dentro de su propuesta comercial, acompañando a los clientes en todo el proceso: desde la identificación del ahorro hasta la gestión y tramitación de los certificados, sin coste. Una vez emitidos, el cliente recibe el pago correspondiente.
El servicio está dirigido tanto a empresas como a particulares. En el segmento empresarial, permite monetizar inversiones ya realizadas en eficiencia energética. El banco podrá anticipar liquidez mientras se completa la emisión de los certificados, lo que permite mejorar la rentabilidad de las inversiones en eficiencia energética.
En el caso de particulares incluye, por ejemplo, incentivos asociados a la compra de vehículos eléctricos, que pueden alcanzar hasta 650 euros por cliente, con un proceso 100% digital. Una propuesta que se suma a otros programas en marcha y contribuye a la transición hacia un parque móvil más sostenible
