Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, durante su intervención en el curso de verano organizado por la APIE en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander.
En su intervención en el curso de verano organizado por la APIE, Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, se centró en la defensa de los trabajadores en general, y en la de los del sector financiero en particular. Los primeros, debido a las recientes declaraciones de diversos sectores de la patronal que les acusan de tomar unas bajas médicas cada vez más largas y costosas; Sordo ha respondido que para abordar esta tendencia primero tendrán que abandonar este discurso del abuso de las incapacidades temporales.
«Si se quiere plantear la idea de que hay un abuso sistemático de las bajas porque los trabajadores son de cristal, con las bajas psicosociales, y que los médicos dan bajas al tuntún, nosotros no vamos a dar la partida”, ha declarado, precisando que, aunque el presidente de la CEOE, Garamendi, no abunda en esta idea, “otros representantes patronales sí”. En el caso concreto del sector financiero, Unai Sordo ha denunciado la presión sobre las plantillas que se produce como consecuencia de la creciente escasez de personal debida a los procesos de jubilaciones y salidas voluntarias; la presión que se ejerce sobre los trabajadores que se quedan es tal, ha declarado, que muchos acaban necesitando permisos por salud mental. “El sistema financiero no puede seguir prescindiendo de plantillas”, ha remachado, pues además de ser una medida que aboca a grandes sectores de la sociedad y del territorio a la exclusión, esas plantillas reducidas “han mutado en una especie de comerciales permanentes”, con objetivos cada vez más difíciles de cumplir.
El secretario general de Comisiones Obreras ha hecho también referencia a la importancia de las energías renovables como herramienta para impulsar la economía: «España tiene la oportunidad de transformar un modelo competitivo que ha estado basado en los salarios bajos». Además, ha insistido en que es clave dejar de depender del petróleo, con la idea de generar una independencia estratégica que evite que el país dependa de los vaivenes de la geopolítica, sobre todo por la relación con Estados Unidos.

