La nueva hoja de ruta se enmarca en el plan estratégico Transform & Grow, presentado en noviembre y concebido para impulsar la transformación y el crecimiento de Telefónica.
El Plan de Sostenibilidad 2026-2030 ha sido desarrollado de forma colaborativa con las principales áreas corporativas y operadoras del Grupo. Su despliegue será supervisado por la Comisión de Sostenibilidad y Regulación, mientras que sus principales indicadores estarán integrados en los mecanismos de gestión y seguimiento estratégico del Comité Ejecutivo.
«La sostenibilidad es una fuente de crecimiento, eficiencia, resiliencia y confianza cuando realmente la integras en el negocio. Con este Plan, ambicioso y riguroso fortalecemos nuestra competitividad, generando valor para clientes, accionistas y sociedad», destaca Maya Ormazabal, directora Global de Sostenibilidad de Telefónica, y añade que «Telefónica eleva, en este plan, su ambición climática con objetivos concretos que refuerzan la apuesta por las renovables, la eficiencia energética y la circularidad. La compañía se propone alcanzar las cero emisiones netas en 2040».
El Plan de Sostenibilidad se articula alrededor de cuatro metas empresariales que están alineados con el objetivo del Grupo de aplicar una gestión rigurosa y eficaz para impulsar el crecimiento, aumentar la eficiencia, mitigar riesgos y reforzar el acceso a inversión sostenible. Dentro del pilar ambiental, Telefónica eleva su ambición climática con objetivos concretos que refuerzan la apuesta por las renovables, la eficiencia energética y la circularidad. La compañía se propone reducir en un 90% sus emisiones de alcance 1 y 2, y un 56% las de alcance 3 para 2030, con el fin de alcanzar las cero emisiones netas en 2040, incluyendo la cadena de valor.
Asimismo, la circularidad de los activos, junto con una gestión eficiente de la energía, contribuyen además a la soberanía tecnológica de Europa, que está impulsando un modelo que combina innovación tecnológica con altos estándares en materia de sostenibilidad. Telefónica tiene la meta de alcanzar el residuo cero en 2030 mediante la reutilización y reacondicionamiento de equipos, la extensión de la vida útil de los equipos tecnológicos y la optimización del uso de materiales críticos.
La estrategia ambiental contempla también medidas de adaptación al cambio climático con el fortalecimiento de la resiliencia de las infraestructuras y el impulso de acuerdos de suministro de energía renovable a largo plazo, contribuyendo a reducir riesgos operativos y reforzar la seguridad energética de la compañía.

