El acto institucional, organizado por el Ejecutivo como seguimiento oficial del fenómeno astronómico, reunió a unos 300 invitados y tuvo un coste de 72.358 euros sufragados a través de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt).
La jornada contó con la presencia de las ministras y ministros Diana Morant, Fernando Grande-Marlaska, Óscar López y Ángel Víctor Torres. El programa incluyó paella, servicio de catering, actividades divulgativas, visitas guiadas y, como cierre, un concierto del grupo indie La Habitación Roja. El Gobierno justificó el gasto por tratarse de un acontecimiento considerado de especial interés público.
La ministra de Ciencia, Morant, ejerció de anfitriona y aprovechó el evento para reivindicar el impulso de las vocaciones científicas, especialmente entre las niñas, ante la persistencia de la brecha de género en el ámbito tecnológico y científico.
Sin embargo, apenas unas horas después de las fotografías festivas y los mensajes en redes sociales, el contraste llegaba desde Ceuta. Allí, Grande-Marlaska fue recibido con fuertes abucheos y gritos de «dimisión», «cobarde» y «traidor» a su llegada a la Delegación del Gobierno. El ministro evitó cualquier contacto con los ciudadanos accediendo directamente desde su vehículo oficial.
Durante su visita, Marlaska defendió de nuevo la cooperación con Marruecos, al que calificó como un socio «absolutamente fiable», y restó importancia a las recientes declaraciones del ministro de Justicia marroquí, Ouahbi, quien reiteró las reivindicaciones de Rabat sobre Ceuta y Melilla. Según el titular de Interior, esas manifestaciones «no tienen ningún alcance».
La imagen de los ministros observando el eclipse en Guadalajara y la de Marlaska entrando entre protestas en Ceuta reflejan dos escenarios muy distintos: el de la celebración institucional y el de una creciente tensión ciudadana ante la gestión de la crisis migratoria y las relaciones con Marruecos.
