Durante una comparecencia parlamentaria, Piantedosi explicó que la medida seguirá vigente, al menos, hasta el 15 de agosto y defendió que se ajusta plenamente al derecho europeo. Además, acusó a España de responder con una «lógica de represalia» al imponer controles a los viajeros procedentes de Italia.
Pese a ello, subrayó que la decisión no supone un gesto hostil hacia España, país con el que Italia mantiene «históricos lazos de amistad y hermandad». Según el ministro, se trata de una medida preventiva destinada a proteger la seguridad nacional y garantizar la sostenibilidad del sistema Schengen en un momento de fuerte presión migratoria.
Piantedosi recordó que la reintroducción temporal de controles fronterizos es una herramienta utilizada con frecuencia por numerosos países europeos, entre ellos España, Francia, Alemania, Austria, Países Bajos, Suecia o Dinamarca.
El ministro insistió en que la crisis de Ceuta afecta a todo el espacio Schengen, ya que cada entrada irregular supone una vulnerabilidad para las fronteras comunes. También señaló que el Ejecutivo tuvo en cuenta el riesgo de posibles infiltraciones terroristas en flujos migratorios no controlados.
La entrada irregular de decenas de miles de personas en Ceuta ha tensado las relaciones entre Madrid y Roma. Italia restableció controles a los viajeros procedentes de España el 31 de julio y, tras reclamar sin éxito su retirada, el Gobierno de Pedro Sánchez respondió aplicando medidas equivalentes a los viajeros llegados desde Italia hasta el 7 de septiembre.
