La empresa, asesorada por Banca March y Hogan Lovells desde el lado financiero y legal, respectivamente, trasladará su intención de lanzar una oferta pública de suscripción (OPS) de 150 millones de euros que será suscrita por distintos inversores cualificados de carácter financiero tanto nacionales como internacionales. En paralelo, solicitará comenzar a cotizar en el mercado continuo. Santander y CaixaBank actúan como bancos coordinadores de este proceso y JB Capital y Alantra como colocadores de este proceso, en el que la entrada de inversores retail no se habilitará.
Aunque se desconoce por el momento la identidad de estos nuevos accionistas, las voces consultadas indican que ninguno de los nuevos titulares ostentará individualmente más de un 10% y que la familia García Vallina se diluirá del 84% que controla en la actualidad a aproximadamente el 60% del capital social –el porcentaje final dependerá del precio de salida–. En torno al 14% está en manos de otras tres familias y un 1% forma parte de la autocartera de la empresa. Los actuales accionistas tendrán un periodo de lock-up de un año –no podrán vender acciones–.
La publicación del ITF dará paso posteriormente al folleto de salida a bolsa, cuyo visto bueno por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) está previsto que llegue el 5 de mayo. De esta forma, se producirá el toque de campana que dará lugar al salto oficial al parqué el 13 de mayo.
Tras la publicación de esta información, TSK ha confirmado sus planes y ha presentado el ITF. El CEO de la compañía, García Rico, ha afirmado que «el anuncio de hoy marca un hito importante para la empresa. Desde hace décadas, hemos construido una plataforma de ingeniería y tecnología diferenciada con sólidas capacidades de ejecución, relaciones duraderas con nuestros grupos de interés y un enfoque claro en las tendencias de crecimiento estructural que configuran nuestros mercados: electrificación, digitalización y descarbonización».
