La planta busca operador para los próximos 15 años a través de uno de los concursos más jugosos para el sector en términos económicos: alrededor de 600 millones a los que hay que añadir otros 200 en concepto de posibles ventas de energía y/o calor que el gestor pueda lograr durante dicho periodo.
Si bien la operación de la planta recae en manos de la propia Veolia —junto a PreZero y a través de una UTE en común—, la instalación ha estado hasta 2022 operada por Urbaser. Ahora, la compañía global de origen francés pretende renovar la concesión, aunque en esta ocasión aliada con Valoriza, socio con el que gestiona desde 2007 el centro de valorización de residuos del Maresme, en Mataró (Barcelona). La oferta conjunta, que presentarán el próximo 16 de julio, no solo contiene una propuesta económica, sino una serie de actuaciones encaminadas a mejorar la operativa de la planta madrileña en términos de eficiencia energética, medioambiental y de valorización de residuos.
A falta de conocer los detalles concretos, Veolia se ve asimismo como la compañía más cualificada para llevar a cabo la modernización de la planta, al ser líder mundial en valorización energética de residuos no reciclables. De las 67 plantas que gestionan a nivel global —50 de ellas en Europa—, la compañía gala presume particularmente de la planta de reciclado y valorización energética de Leeds, en Inglaterra, como «una de las más modernas y eficientes de todo el continente».
Para acreditar esta afirmación, la compañía invitó a un grupo de periodistas, entre los que figura este medio, con el objetivo de comprobar de primera mano su funcionamiento y cómo convive dentro de la ciudad inglesa gracias a su atractiva arquitectura y a la ausencia de olores, imperceptibles a menos que se penetre en su interior.
La planta de Leeds trata los residuos que el tratamiento previo no ha sido capaz de reciclar equivalentes a 370.000 hogares. Es decir, unas 214.000 toneladas de residuos anuales. Así, en sus 10 años de funcionamiento ha tratado más de 2 millones de toneladas, cantidad que, de acabar en un vertedero, ocuparía una extensión de kilómetro cuadrado y 30 metros de altura. De toda esa cantidad, la planta ha logrado extraer 45.000 toneladas de materiales para reciclar, así como otras 19.000 toneladas de metales valiosos para su venta.
Todos los desechos no aprovechados son llevados a la planta, triturados e introducidos a un horno para su incineración a más de 850ºC; el resultado es una escoria con diversas utilidades, como la reutilización en procesos de asfaltado.
Más allá de deshacerse de los residuos, la planta otorga a la comunidad otros beneficios en materia energética y económica. Fruto del proceso de calcinación de residuos, el vapor es triplemente tratado y sometido a controles de emisiones para poder ser liberado a la atmósfera en forma de vapor de agua, no sin antes accionar un generador eléctrico de 30 megavatios, capaz de cubrir las necesidades de aproximadamente 20.000 personas. Y aunque no es el caso de Leeds, otras plantas de valorización también aprovechan ese proceso para ofrecer agua caliente o calefacción a consumidores cercanos a través de redes de calor urbanas.
Una vez llegan a la planta, los residuos apenas recorren unos metros hasta acaban en la incineradora.
