Este martes se ha celebrado la primera reunión entre ambas partes para abordar el drástico plan de reducción de costes y capacidad del fabricante alemán, un encuentro que ha estado marcado por los abucheos y las protestas de los empleados contra el CEO del grupo, Blume. «Nuestro plan para el futuro es el programa de transformación más grande en la historia de nuestra empresa. Para que esto suceda, todos debemos colaborar ahora», trasladó Blume a los trabajadores reunidos en la sede de Volkswagen en Wolfsburgo, según las declaraciones recogidas por Reuters. Sus palabras, sin embargo, fueron recibidas con abucheos por parte de algunos empleados.
Blume y Thomas Schäfer, CEO de la marca Volkswagen, presentaron los principales ejes de una reestructuración que podría acabar afectando a hasta 100.000 puestos de trabajo durante los próximos cinco años, hasta 2030.
El propio Blume precisó que aproximadamente la mitad de estos recortes se producirán en Alemania, donde se concentra buena parte de la estructura industrial del grupo. El CEO defendió ante miles de trabajadores que el ajuste es necesario para recuperar competitividad, ya que, según explicó, los costes fijos de Volkswagen son actualmente un 30% superiores a los de sus principales competidores.
Por su parte, Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa de Volkswagen, defendió que las fábricas alemanas son «una parte integral» del grupo y reiteró su oposición al cierre de instalaciones. Volkswagen cuenta con 13 centros productivos en Alemania y una plantilla global de alrededor de 248.000 trabajadores. «Nuestra confianza en la junta directiva de esta empresa, y especialmente en su director ejecutivo, Oliver Blume, se ha visto dañada. Aún no es irreparable, pero sí lo es», afirmó Cavallo, según extractos de su discurso difundidos por el comité de empresa.
