Durante su comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso, Robles explicó que estos agentes monitorizan de manera permanente la situación en la ciudad autónoma, analizando aspectos como las relaciones con países vecinos, la situación geopolítica en el flanco sur, la actividad de las mafias, el uso de redes sociales, el terrorismo yihadista y los flujos de migración irregular.
La ministra añadió que el CNI también sigue la evolución de los países del Sahel y posibles amenazas híbridas que puedan afectar a la estabilidad de la zona.
Robles destacó que los servicios de inteligencia trabajan bajo una estricta obligación de confidencialidad, una condición que, a su juicio, garantiza la eficacia de sus operaciones, aunque dificulta hacer públicas muchas de las actuaciones que desarrollan.
Pese a ello, defendió que tanto el CNI como las Fuerzas Armadas realizaron las tareas que les correspondían y compartieron la información disponible con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la Delegación del Gobierno en Ceuta.
Sus declaraciones contrastan con las manifestadas en su momento por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien aseguró tras la crisis que no existió ningún informe ni aviso que permitiera anticipar una llegada masiva de inmigrantes de la magnitud registrada a finales de julio.
