Europa grita que hacen falta nuevos ingresos. Así lo ha reflejado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su intervención en Cork con motivo del estreno en Irlanda de la presidencia del Consejo de la UE que el país ostentará este semestre. La política alemana ha indicado que «si no se quiere aumentar las contribuciones nacionales y no hay nuevos recursos propios, hay que hacer recortes. Y si tenemos que recortar para compensar unos 66.000 millones al año, esto significa un recorte del 40 % respecto a nuestra propuesta».
Los nuevos recursos se han convertido en uno de los ejes del debate sobre el Marco Financiero Plurianual, el presupuesto europeo para 2028-2034. La Unión Europea tiene la necesidad de financiar nuevos objetivos, como el rearme del bloque y la inversión en competitividad, sin dejar de lado partidas históricas como la cohesión o la agricultura, por lo que se necesitan más ingresos.
«Muestra lo importante y crucial que es la necesidad de nuevos recursos propios», aseguró Von der Leyen, tras ser preguntada si la UE podrá afrontar todas sus prioridades en caso de aplicarse al presupuesto los fuertes recortes que exigen los llamados frugales, países como Alemania, Países Bajos, Austria o los nórdicos.
Los Veintisiete parecen coincidir en la necesidad de financiar las nuevas prioridades y, más allá de los números que finalmente muevan, parece que existe cierto consenso respecto a la posibilidad de que el bloque se financie con nuevos ingresos y sin recurrir a aportaciones nacionales. En ese sentido, Von der Leyen recordó que la Comisión Europea propuso hace un año nuevas vías para lograr más ingresos. La carga se repartiría entre un mayor peso de Europa en el dinero cobrado a través del IVA y de lasaduanas. A eso se le sumarían cobros a través del sistema de comercio de emisiones y el arancel climático, así como una transmisión de una parte de los impuestos especiales sobre el tabaco, nuevos impuestos a empresas y los residuos electrónicos no reciclados.
A estas propuestas se suman, recordó Von der Leyen, las iniciativas que ha planteado el Parlamento Europeo ante la falta de acuerdo entre los Veintisiete, que son tres impuestos sobre las multinacionales digitales, sobre los criptoactivos y sobre el juego online.
Las propuestas del Parlamento Europeo están llamadas a reemplazar algunas de las partidas más polémicas presentadas por la Comisión, como el impuesto a todas las empresas que facturen más de 100 millones de euros al año y que genera un fuerte rechazo en diferentes países. Existe capacidad para reemplazar unos impuestos por otros, pero la cifra final tendría en todo caso que superar los 66.000 millones de euros si se quiere mantener el actual nivel de ambición. Los países tienen las competencias tributarias en la UE y para acordar nuevos recursos se requiere unanimidad en el Consejo de la UE, algo que ya ha hecho que en el pasado descarrilen propuestas similares o que queden extremadamente diluidas. La presión del entorno geopolítico hostil es la gran baza a la que se aferran los que apuestan por reforzar los ingresos comunes.

