Datos
El PIB de China creció un 5,0% interanual en el 1T 2026, una aceleración con respecto al trimestre anterior (4,5%) y algo por encima de lo esperado por el consenso de analistas y de la previsión de CaixaBank Research (4,7%). En términos intertrimestrales, el PIB registró un crecimiento del 1,3%, una ligera aceleración con respecto al trimestre anterior (1,2%).Los indicadores de actividad mensuales muestran una ligera desaceleración en marzo. A pesar de la desaceleración, la producción industrial registró un crecimiento robusto (5,7% en marzo vs. 6,3% en enero y febrero), mientras que las ventas minoristas han mantenido un crecimiento débil. La inversión fija en zonas urbanas creció un 1,7% hasta marzo (frente a la caída del 3,8% interanual en 2025), señales de una demanda interna que seguirá mostrando fragilidad a lo largo de 2026 mientras el sector exterior se reafirma como la principal palanca de crecimiento del gigante asiático.
Valoración
El PIB de China creció un 1,3% en el 1T 2026 respecto al trimestre anterior, algo por encima del crecimiento registrado en el 4T (1,2%) y su ritmo más elevado desde el 4T 2024. La tasa interanual se aceleró del 4,5% al 5,0% y se situó en la parte alta de la banda objetivo oficial para este año (4,5%-5,0%) y por encima de lo esperado por el consenso de analistas y de la previsión de CaixaBank Research (4,7%).A la espera de disponer del desglose por componente del 1T 2026, los indicadores de actividad de alta frecuencia desvelan una desaceleración en marzo:
Consumo: en marzo, se observó una ralentización del crecimiento de las ventas minoristas hasta el 1,7% interanual (frente al 2,8% en enero y febrero), lo que refleja un crecimiento endeble tras la ralentización progresiva que se ha intensificado desde mediados del año pasado (1,7% en el 4T 2025). A pesar de que la crisis energética global puede ayudar a explicar cierta precaución de los hogares en marzo, la crisis de confianza observada en los últimos años, muy vinculada a la crisis del sector inmobiliario, es la causa más probable del reciente estancamiento del consumo privado.Inversión: la formación bruta de capital fijo en áreas urbanas registró un avance interanual del 1,7% hasta marzo (1,8% en enero y febrero). Si bien, en el 1T 2026, se ha invertido la tendencia de caída observada al final de 2025 (–3,8% en el conjunto del año pasado), los niveles de inversión todavía se sitúan en niveles históricamente bajos, con caídas particularmente fuertes en el sector inmobiliario (–11,2% interanual en el acumulado del año hasta marzo).Actividad: la producción industrial se expandió un 5,7% interanual en marzo (6,3% en enero-febrero y 5,0% en el 4T 2025), un ritmo de crecimiento notable en un contexto de fragilidad de la demanda interna, apoyado en el dinamismo del sector exportador, aunque ahora expuesto a mayor incertidumbre global. En particular, en el 1T 2026 ha destacado el fuerte crecimiento de la producción de bienes de equipo y de alta tecnología.Sector exterior: las exportaciones chinas han crecido un 2,5% interanual en marzo, una fuerte desaceleración frente al crecimiento del 21,8% observado en enero y febrero. Sin embargo, el crecimiento en el conjunto del 1T 2026 se sitúa cerca del 15%, su nivel más elevado de los últimos años. En particular, recientemente han destacado las exportaciones de productos electrónicos (las de semiconductores avanzaron un 77,3% en el 1T 2026) y de automóviles (58,4%), industrias que esperamos que mantengan su dinamismo a lo largo del año en un contexto de elevada competitividad-precio de estos sectores y de fuerte demanda inversora relacionada con la inteligencia artificial. Por otro lado, las importaciones crecieron cerca del 20% interanual en términos nominales, un aumento que viene explicado, en parte, por el repunte global de precios observado en semiconductores y en la energía.
Las presiones deflacionarias se desvanecen en el 1T 2026, pero el repunte podría ser transitorio. La inflación general se situó en el 1,0% interanual en marzo (1,3% en febrero y –0,1% en el conjunto de 2025). Mientras la inflación alimentaria y la subyacente se moderaron, la energía se aceleró el mes pasado, aunque los controles de precios de los combustibles podrán haber limitado el traslado de precios al consumidor final. Asimismo, en un contexto de bajas presiones inflacionarias, los hogares chinos podrían verse menos afectados por el repunte de los precios energéticos a nivel global, aunque permanece el reto principal de la crisis de confianza. Por otro lado, la guerra en Irán ha interrumpido tres años de deflación en los precios de producción en China, con un avance del 0,5% interanual en marzo (–0,9% en febrero), con un fuerte aumento intermensual del 1,0%. Las subidas más fuertes se registraron en la energía, el sector petroquímico y los metales.La publicación del dato del 1T mantiene centrada nuestra previsión de crecimiento de la economía china para 2026, en el 4,5%. Los riesgos permanecen equilibrados: tras un comportamiento mejor de lo esperado en el 1T 2026 y un aumento de la incertidumbre para la economía global. Las exportaciones siguen mostrándose como la palanca central de crecimiento y han logrado mantener un sorprendente dinamismo en los últimos años en un entorno marcado por el repunte de las tensiones geopolíticas y comerciales.
También, recientemente, con la eclosión del conflicto en Oriente Próximo, que tiene un elevado potencial desestabilizador para la economía global y, en concreto, para las cadenas de suministros más expuestas a la región –como los sectores intensivos en energía, químicos y metales (en particular, el aluminio), pero también algunos productos electrónicos, como los semiconductores, con elevada dependencia del gas helio–.En este contexto, aun asumiendo que la tregua comercial con EE. UU. pueda sostenerse y que la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping prevista para mayo logre estabilizar las relaciones entre ambos países, el sector exportador puede enfrentarse a obstáculos a su crecimiento, en un contexto marcado, a corto plazo, por una ralentización de la economía global, cuya magnitud es todavía incierta. Además, ante un excedente comercial histórico de China (superior al billón de dólares en 2025), que genera cada vez más alarmas tanto en economías avanzadas como emergentes, podrían aumentar las barreras comerciales y ponerse de manifiesto los desequilibrios internos, en particular el exceso de capacidad industrial. A nivel interno, el moderado crecimiento del consumo privado y de la inversión siguen corroborando la falta de dinamismo de la demanda interna y su dificultad en suplir la demanda externa como principal motor de crecimiento del gigante asiático.
