El 44,8% de los hosteleros afronta esta situación reduciendo costes, seguido de la digitalización y la subida de precios. Pese a las dificultades, la mayoría de los negocios se consideran en crecimiento (55,2%) o estables (27,2%), y un 86,2% afirma ser rentable, con planes de expansión centrados en la apertura de nuevos locales, principalmente en su misma ciudad.
Las prioridades estratégicas del sector son mejorar la rentabilidad, innovar en productos y potenciar la experiencia del cliente. Destaca el auge de los conceptos monoproducto y la especialización como vía para optimizar la gestión interna y reducir fricciones operativas. El talento se consolida como el gran reto de 2026, ya que la escasez de personal cualificado afecta a un 34% de los hosteleros, superando incluso la preocupación por los costes.
Los cambios en los hábitos de consumo son evidentes, con una demanda creciente de mejor relación calidad-precio y experiencias diferenciadas. Se observa una polarización en las preferencias según la generación (maximalismo en la generación Z y minimalismo en los millennials) y una tendencia a la premiumización de la oferta. Además, los consumidores valoran la rapidez, la comodidad y las opciones saludables y funcionales.
La construcción de marca y la digitalización se consolidan como ejes clave de competitividad. Casi la mitad del sector considera la marca esencial para diferenciarse, y la integración tecnológica – sobre todo la inteligencia artificial para análisis de datos y la automatización – avanza para optimizar la toma de decisiones y personalizar la experiencia del cliente.
El barómetro concluye que, para mantener el crecimiento, el sector debe centrarse en la gestión eficiente de costes y talento, el desarrollo de experiencias auténticas y la apuesta decidida por la innovación y la tecnología.
