Según una encuesta del Banco Central Europeo sobre la situación de las sociedades no financieras, el número de pymes que registra una caída de beneficios se ha disparado un 21% en apenas el primer mes del conflicto. Con la prolongación de las hostilidades y las dificultades en el estrecho de Ormuz, el deterioro podría intensificarse en los próximos meses.
El sondeo, realizado mayoritariamente tras el inicio de la guerra, muestra un fuerte empeoramiento frente a finales de 2025, cuando el saldo neto de empresas con descenso de ganancias apenas era del 6%. El dato refleja la diferencia entre compañías que declaran mejoras y las que sufren retrocesos en su rentabilidad.
El impacto, sin embargo, no es homogéneo. A diferencia de las pymes, las grandes empresas todavía no se están viendo perjudicadas. De hecho, las sociedades con más de 250 empleados que declaran un aumento de beneficios se han duplicado en términos netos, pasando del 11% al 24%. La encuesta vuelve así a poner de manifiesto la mayor vulnerabilidad de las empresas de menor tamaño ante escenarios de tensiones geopolíticas y aumento de costes.
Detrás del deterioro de la rentabilidad de las pymes pesa especialmente el encarecimiento de los gastos, tanto laborales como energéticos y operativos. Además, estas empresas ya han empezado a notar una pérdida de ventas, mientras que las grandes compañías todavía registran una evolución favorable de su facturación en el primer trimestre de 2026. Todo ello se produce en un contexto de repunte inflacionista, con el IPC escalando hasta el 3,4% en marzo y con perspectivas de nuevas subidas.
En conjunto, un 10% de las empresas españolas aumentó sus ventas durante el periodo analizado, aunque este porcentaje es seis puntos inferior al registrado a finales del año pasado, según el Banco de España a partir de los datos del BCE. En paralelo, los costes laborales crecieron en el 71% de las empresas y el resto de gastos en el 69%, niveles que el supervisor considera elevados y muy superiores a los observados tres meses antes.
La encuesta también aborda el acceso a la financiación. En este ámbito, las empresas españolas han reducido ligeramente su demanda de crédito: el 22% solicitó préstamos, tres puntos menos que en la muestra anterior. Al mismo tiempo, la percepción sobre la disposición de los bancos a conceder financiación siguió mejorando, aunque de forma más moderada. Un 3% de las compañías, en términos netos, detectó una mejora en la disponibilidad de crédito, dos puntos menos que en el trimestre previo.
No obstante, el BCE y el Banco de España alertan de un factor negativo creciente: el empeoramiento de las perspectivas económicas generales, que ya es visto como un obstáculo para acceder al crédito por el 34% de las empresas. Aun así, tanto pymes como grandes compañías perciben una mejora de la oferta bancaria, más intensa en el caso de las empresas de menor tamaño.
Este escenario empieza, además, a verse afectado por la subida de los tipos de interés, que ya está frenando tanto la demanda de préstamos como la concesión de crédito.

