Así lo refleja el Informe Europeo de Pagos 2026 de Intrum, publicado coincidiendo con el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, que constata que esta tecnología ya es clave en un ámbito especialmente sensible para empresas y consumidores.
Según el estudio, siete de cada diez compañías en España utilizan ya soluciones de IA en la gestión de pagos, frente al 60% del año anterior. No obstante, la adopción sigue siendo desigual según el tamaño: el 39% de las pymes aún no ha incorporado estas herramientas, frente a solo el 10% de las grandes empresas. Por sectores, la implantación es especialmente elevada en la administración pública (95%), seguida del comercio minorista (84%) y la banca y los servicios financieros (80%).
En comparación con otros países europeos, España se sitúa por encima de la media comunitaria, donde el uso de IA en pagos alcanza el 66%. Además, el 58% de las empresas españolas prevé incrementar su utilización, casi el doble que la media europea (32%).
El impacto económico potencial es significativo. Las compañías españolas destinan unos 28.500 millones de euros al año al tiempo de personal dedicado a reclamar pagos atrasados. Según Intrum, sin el ahorro de tiempo que proporciona la IA, esta cifra sería 9.430 millones superior. Entre los principales beneficios señalados destacan la reducción de retrasos en los pagos, la mejora de la eficiencia operativa y una relación más fluida con los clientes.
El informe subraya que la IA permite una gestión de pagos más predictiva y personalizada, al facilitar recordatorios adaptados, identificar facturas con mayor riesgo de impago y diferenciar perfiles de clientes. En este contexto, un dato relevante es que el 30% de los consumidores españoles asegura que sería más transparente sobre su situación financiera al interactuar con una herramienta de IA que con una persona, frente al 19% de las empresas que cree que los clientes son más honestos ante chatbots. Esta brecha, según Intrum, abre una oportunidad para usar la tecnología como canal de confianza y prevención del impago.
Pese a su avance, persisten obstáculos. El 56% de las empresas españolas considera que no dispone de las competencias necesarias para extraer todo el valor de la IA, y menos de la mitad percibe que su falta de adopción las deje en desventaja competitiva. A ello se suma la incertidumbre regulatoria: solo cuatro de cada diez compañías confían en comprender cómo cumplir con la futura Ley Europea de IA, cuya implantación se ha retrasado.
Aunque esta demora puede aliviar la presión a corto plazo, el informe concluye que la brecha de capacidades sigue siendo uno de los principales retos para consolidar el uso efectivo de la inteligencia artificial en la gestión financiera empresarial.
