Trump solo se replantearía su postura si hubiera un cambio en el Gobierno español, insisten las mismas voces.
La decisión impacta directamente en el ala fija embarcada, los cazas de combate de la Armada. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha descartado comprar los aviones furtivos de quinta generación F-35, fabricados por Lockheed Martin, lo que en la práctica condena a la Armada a perder esta capacidad por un periodo que podría extenderse durante años.
El camino más factible para que eso no suceda es que el PP se haga con el poder en las elecciones del año que viene y opte por adquirir los F-35. Y es que, aunque el Ejecutivo de Sánchez decidiera dar marcha atrás en su decisión, se encontraría nuevamente con la negativa de Trump a iniciar conversaciones. Se da la circunstancia de que Lockheed Martin también fabrica otros componentes críticos para la Armada, como el sistema de combate Aegis de las fragatas F-100, pero en ese caso España no se ha planteado buscar alternativas.
