Además, los residuos plásticos que llegan a ríos y océanos podrían triplicarse antes de 2040 si no se adoptan medidas urgentes.
Ante estas cifras, expertos del sector advierten de la urgencia de un cambio de paradigma ante un problema que ya no es solo ambiental, sino estructural. “Estamos generando muchos más residuos de los que el sistema puede gestionar. El reciclaje no es capaz de absorber este volumen, y seguir apoyándonos en él como solución principal es engañarnos”, afirma Hernández, CEO de Roll’eat y experta en sostenibilidad.
A nivel global, apenas un 9% de los residuos plásticos se recicla efectivamente, según el informe Global Plastics Outlook de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), mientras que el resto termina en vertederos, incinerado o acaba filtrándose al entorno natural. Este desfase pone en evidencia un modelo basado en productos de un solo uso que multiplica los residuos mucho más rápido de lo que pueden ser tratados.
Frente a este escenario, la reducción y la reutilización emergen como las únicas vías capaces de aliviar la presión sobre el sistema. La única solución efectiva es generar mucha menos basura. Eso implica diseñar productos para ser utilizados muchas veces, no una sola. Si no cambiamos eso, ninguna mejora en reciclaje será suficiente.
El consenso es cada vez más claro: el reciclaje seguirá siendo necesario, pero ya no puede sostener el sistema por sí solo. La prioridad pasa por reducir la generación de residuos y replantear un modelo de consumo que ya muestra signos evidentes de agotamiento. “Reciclar es importante, pero no es suficiente. El verdadero cambio empieza cuando dejamos de generar basura”.
