Así lo ha anunciado la propia Montero en una atención a medios en el Parlamento andaluz donde ha criticado las «permanentes dudas» que ha habido acerca de que fuera a dar efectivamente ese paso. La exministra de Hacienda ha vinculado esas dudas al «intento permanente de convertir la política en un lodazal» que ha achacado al PP, al que ha afeado que «siembra dudas infundadas sobre todo lo que tiene que ver con los adversarios políticos».
La líder del PSOE-A y candidata a la Junta en las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo, en las que su partido se quedó con 28 diputados, dos menos que en la legislatura precedente, ha dicho que para ella es «un placer» y «un orgullo ostentar la representatividad del pueblo andaluz» en el Parlamento autonómico, y ha avanzado que su grupo va a realizar «una oposición seria, exigente, responsable», y «preservando aquello» que para los socialistas constituye «el principal patrimonio de Andalucía, como son sus servicios públicos».
«Será por tanto la defensa de estos servicios públicos» y «la negativa a que se produzca una intensificación en su privatización lo que marque de forma muy clara la agenda política del grupo parlamentario» socialista de 28 diputados que ella va a presidir, según ha abundado.
