Quien quiera embolsárselos debe estar atento: el lunes 15 es el último día para comprar acciones (el martes 16 cotizarán ya sin derecho al dividendo).
No es un dividendo cualquiera, sino uno que marca un antes y un después para la compañía. Es el último dividendo normal antes del recorte del 50% en la retribución anunciado por Telefónica en noviembre del año pasado. Hasta ahora, el grupo venía abonando dos dividendos anuales de 0,15 euros cada uno (0,30 euros brutos cada año en total); a partir de ahora, será un pago único anual de 15 céntimos.
Este dividendo de junio es el complementario del ejercicio de 2025. Se suma al pago a cuenta que ya entregó el grupo el pasado diciembre, por idéntico importe. La siguiente retribución de Telefónica no se repartirá hasta dentro de un año, junio de 2027, de nuevo por 15 céntimos.
Telefónica cotiza actualmente cerca de los 3,92 euros. La acción ha repuntado un 12% en lo que llevamos de año, después del batacazo que sufrió en noviembre, cuando anunció este recorte del dividendo a la mitad, además de un ERE (Expediente de Regulación de Empleo). El castigo del mercado fue radical, y aún a día de hoy cotiza un 11% por debajo de los niveles previos a realizar dichos anuncios. Al contrario que otras grandes referencias dentro del Ibex 35, la compañía está muy lejos de sus máximos históricos en el parqué, que tocó por encima de los 28 euros en marzo del 2000, justo antes de estallar la burbuja puntocom.
La teleco publicó a mediados de mayo sus resultados del primer trimestre de 2026. Elevó los ingresos un 0,4%, pero aun así registró pérdidas de 411 millones de euros debido al impacto contable de la venta de filiales en Hispanoamérica. Sin estos extraordinarios, el resultado neto habría arrojado ganancias de 482 millones.
