En esta comparecencia, el comisionista ha insistido en la financiación irregular de la formación de Pedro Sánchez, a través de los pagos recibidos de la dictadura chavista de Venezuela, según las evidencias entregadas por la hoy presidenta interina, Delcy Rodríguez, quien, según la versión de Aldama, le proporcionó un sobre de la petrolera PDVSA que contendría documentación relacionada con las presuntas ilegalidades de Ferraz y la Internacional Socialista que preside Sánchez.
Fueron, precisamente, estas acusaciones de Aldama, el pasado 12 de marzo, las que provocaron que Rodríguez anunciase una querella contra el empresario, a comienzos de esta semana, bajo la dirección letrada del exmagistrado Baltasar Garzón, quien, en su día, también fue señalado por supuestos negocios opacos con el régimen de Nicolás Maduro. Pese a ello, y según ha sabido este diario, Aldama se ha ratificado en su relato de los hechos sobre la supuesta venta de bonos de crudo del país caribeño para financiar, fuera de los cauces oficiales, el proyecto «sanchista».
Así las cosas, durante algo más de una hora, Aldama se ha sentado frente al juez Moreno, como testigo, con evidencias complementarias a las ya aportadas hace cuatro meses al titular del Juzgado de Instrucción número 2 de la AN, sobre la «caja B» de Ferraz. Una contabilidad paralela que, hasta la fecha, continúa bajo secreto de sumario, pero que habría aflorado en otros procedimientos, como el caso Zapatero o las «cloacas» de Leire Díez, provocando la imputación, entre otros cargos, de la actual gerente del PSOE, Fuentes.
