Narbona, citada para declarar como testigo, ha comparecido al juez a lo largo de menos de media hora. En ese plazo, ha reconocido que conoce a Leire Díez desde 2017, cuando la presunta fontanera estaba en el PSOE de Cantabria. También mantuvo contactos cuando Leire Díez trabajaba en Enusa, la empresa pública del uranio. En cualquier caso, ha precisado que Leire Díez es «conocida» suya, no «amiga».
Por otro lado, Narbona ha reconocido este miércoles ante el instructor de la Audiencia Nacional los extremos que aparecen en los informes que la UCO ha apartado a la causa. En concreto, la Guardia Civil reveló, tras analizar el teléfono móvil de la supuesta fontanera, que Narbona mantuvo una conversación con Díez en abril de 2024, durante los días de reflexión de Pedro Sánchez.
En aquellas jornadas está el germen de lo que se convertiría, según el juez, en una organización dedicada a «desestabilizar» causas judiciales comprometedoras para el partido, el Gobierno o el entorno familiar de Pedro Sánchez. En dicha organización, Santos Cerdán era el artífice y Leire Díez el brazo ejecutor, de acuerdo con la tesis investigadora.
Narbona ha confirmado que en esas fechas Díez se dirigió a ella a través de WhatsApp, en los términos revelados en los informes de la Guardia Civil. Según estos, la supuesta fontanera le ofreció «reconducir» los ataques al presidente, dar «ayuda cualificada» y revertir el asunto «como un calcetín».
En su declaración, la presidenta del PSOE ha explicado que ella indicó a Leire Díez que tratara estas cuestiones con Cerdán, desvinculándose así del asunto. Asimismo, ha insistido en que no tiene «facultad ejecutiva» y que pasa la mayor parte del tiempo laboral en el Congreso. En ningún caso estuvo presente en ninguna de las reuniones que la presunta fontanera mantuvo en Ferraz, tal y como ha asegurado.
