Las gasolinas se encarecen por tercera semana seguida y acumulan ya una subida del 10% desde que decayó la rebaja del IVA. Así, un
año más, las vacaciones volverán a ser caras para los españoles. La crisis energética que ha provocado la guerra en Irán, que se ha recrudecido en los últimos días, ha disparado los precios de los combustibles, que ya están hasta un 20% más caros que a estas alturas del año pasado. Al coste del transporte hay que añadirle el de los alojamientos, que suben a doble dígito y el de la restauración.
Los datos del Geoportal del Ministerio de Transición Ecológica, que monitoriza los precios casi en tiempo real de todas las gasolineras en España, reflejan que el precio del diésel se situaba el sábado en 1,75 euros por litro. Un 21,3% más que en la misma fecha del año pasado y la cifra más elevada desde 2022, cuando estalló la guerra en Ucrania.
La gasolina también estaba, en el último fin de semana de julio, a su nivel máximo para esa fecha desde hace cuatro años. El precio de la gasolina 95 en el surtidor se situaba el sábado en 1,664 euros el litro, un 11,2% más caro que a estas alturas del año pasado.
Estas cifras, traducidas a un repostaje de un vehículo promedio -depósito con capacidad para 55 litros de combustible- reflejan que llenar el tanque de gasolina 95 cuesta ya 91,52 euros. Son 9,24 euros más que el año pasado. En lo que respecta al diésel, un repostaje completo supone 96,25 euros, 16,85 más que a finales de julio de 2025. Unos números que se alcanzan en uno de los momentos del año con mayor volumen de desplazamientos por carretera. Según estima la DGT, entre el 1 de julio y el 31 de agosto se esperan más de 104 millones de desplazamientos de largo recorrido por carretera.
El precio de los carburantes ha ido en aumento desde que el Gobierno sustituyera el anterior paquete anticrisis, que venció el 30 de junio, por uno nuevo en el que las medidas fiscales sobre las gasolinas cambian. El IVA de los carburantes volvió al 21% y, en su lugar, se aplica un descuento de 15 céntimos por litro repostado desde julio, que se reducirán a 10 en agosto y a cinco en septiembre para desaparecer ya en octubre. No obstante, el Gobierno mantiene una cláusula automática que permitirá recuperar la rebaja de 20 céntimos si la inflación de los carburantes supera el 15% (el pasado junio el dato era del 7%).
