Según Reuters, el repunte está relacionado con la interrupción de la actividad en una instalación petrolera de Libia, obligada a detener su producción tras las protestas que han bloqueado un oleoducto estratégico del país. El incidente ha reavivado la preocupación por una posible reducción de la oferta mundial de crudo, en un contexto ya marcado por las tensiones geopolíticas entre Irán, Arabia Saudí y Yemen.
La escalada del petróleo sigue trasladándose a los combustibles. En Estados Unidos, el precio del diésel ha marcado un nuevo máximo histórico, mientras que la gasolina mantiene una fuerte tendencia alcista.

