Además, cerca de la mitad de este pasivo vence durante el presente ejercicio. Este aumento se produce mientras continúan las investigaciones judiciales sobre los rescates de Plus Ultra y Tubos Reunidos.
El incremento de la deuda no responde a un deterioro financiero, sino al creciente papel de la SEPI como instrumento de la política industrial y de defensa del Estado, así como al aumento de las obligaciones con proveedores, que crecieron un 30%, hasta 3.408 millones, por el mayor volumen de actividad. Las cuentas consolidadas muestran que el principal aumento se produjo en el epígrafe de «otros pasivos financieros», que pasó de 6.518,8 a 8.261,6 millones de euros. Según la SEPI, este crecimiento se explica principalmente por la gestión de fondos europeos y la financiación de programas de defensa.
El mayor impacto corresponde a Sepides, responsable de canalizar fondos de los PERTE. A cierre de 2025 acumulaba compromisos financieros por 3.264,7 millones vinculados a programas del Ministerio de Industria y Turismo. Destacan los planes de descarbonización industrial (1.050 millones) y los proyectos relacionados con el vehículo eléctrico y el sector agroalimentario (1.200 millones). Se trata de fondos en gestión que se registran contablemente como pasivos mientras no se asignan a empresas.
El segundo foco de crecimiento fue Navantia, cuyos «otros pasivos financieros» alcanzaron 4.742,1 millones de euros. El incremento está ligado a programas de modernización militar financiados mediante préstamos sin interés del Ministerio de Industria, entre ellos las fragatas F-110 y F-100 y el submarino S-80. Solo en 2025, estos préstamos aumentaron en más de 600 millones.
La SEPI subraya que ha reforzado la inversión en sectores estratégicos como energía, defensa y telecomunicaciones para impulsar la autonomía estratégica de España y Europa, además de garantizar servicios esenciales.
Por el contrario, la deuda bancaria tradicional permaneció estable en 4.761,3 millones de euros. Aunque la matriz autorizó nuevas operaciones de financiación por hasta 730 millones para cubrir vencimientos, no incrementó el endeudamiento neto ni agotó el margen adicional de 320 millones permitido por la normativa presupuestaria.
En 2025, la SEPI obtuvo un beneficio neto de 130 millones de euros, frente a las pérdidas de 404 millones del año anterior. La cifra de negocio alcanzó un récord de 7.384 millones, un 16,2% más. Tragsa aportó el 35% de los ingresos, Correos el 28% y Navantia el 27%. El grupo también elevó su inversión un 63%, hasta 529 millones, de los que 306 millones correspondieron a Navantia.
Por otra parte, la SEPI aún no ha presentado las cuentas de 2025 del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (Fasee), creado durante la pandemia con una dotación de 10.000 millones. El fondo destinó algo más de 3.000 millones a 29 operaciones y ha recuperado ya 1.737 millones. No obstante, sigue pendiente el reembolso de 935 millones por parte de empresas como Tubos Reunidos, Plus Ultra, Losán o Vicinay, cuyos calendarios de devolución siguen generando incertidumbre.
