La autoridad monetaria ha pedido a las entidades financieras que faciliten reestructuraciones de deuda a las pequeñas y medianas empresas afectadas, sin exigir reembolsos anticipados, aplicar sanciones por impagos ni empeorar el historial crediticio de los prestatarios. El objetivo es sostener a negocios que, en muchos casos, han sufrido importantes pérdidas.
La medida llega tras una serie de ataques a grandes almacenes, muchos de ellos operados por Wildberries, el principal comercio electrónico del país. Según estimaciones difundidas por medios rusos, la compañía habría perdido al menos el 17% de su capacidad de almacenamiento y los vendedores asociados registraron pérdidas millonarias. Sberbank ya ha recibido miles de solicitudes de ayuda financiera relacionadas con estos daños.
Paralelamente, el Gobierno estudia un plan de apoyo que incluiría hasta un año de carencia en el pago de préstamos para las empresas afectadas. Estas iniciativas reflejan la creciente preocupación por el impacto económico de la guerra dentro de Rusia.
La situación se agrava por otros problemas estructurales: desaceleración económica, inflación persistente y un gasto militar cada vez mayor. Aunque el Banco de Rusia ha reducido los tipos de interés, la inflación sigue presionando a los hogares y el déficit público continúa creciendo debido al aumento de los costes bélicos y la debilidad de los ingresos energéticos.
Además, la economía muestra una creciente dependencia de los sectores vinculados a la defensa. El crédito se concentra cada vez más en industrias relacionadas con el esfuerzo militar, mientras actividades orientadas al consumo y las pymes pierden acceso a financiación. Esto ha generado desequilibrios y un aumento de los riesgos financieros para la banca.
A estos problemas se suman los daños causados por los ataques ucranianos a instalaciones industriales, refinerías y centros logísticos, que añaden nuevas tensiones a la economía civil. Aunque Rusia mantiene importantes reservas financieras, utilizarlas para cubrir el déficit podría alimentar la inflación y debilitar aún más la estabilidad económica del país.
