Bruselas subraya que la cooperación energética entre EEUU y la UE es sólida y mutuamente beneficiosa, por lo que espera que cualquier decisión con impacto en mercados compartidos sea previamente consultada entre ambos socios.
La Comisión asegura que no existe actualmente un problema de abastecimiento de diésel en la UE, aunque sigue de cerca la evolución del mercado y coordina el seguimiento con los Estados miembros. El próximo martes, el grupo europeo de coordinación sobre petróleo analizará la situación.
La Unión Europea importa de Estados Unidos cerca del 50% del diésel que compra en el exterior, lo que convierte al mercado europeo en un cliente clave para los productores estadounidenses. Además, el bloque comunitario es también un importante comprador de gas natural licuado procedente de EEUU.
Por ello, Bruselas destaca que también dentro de Estados Unidos existen voces críticas con la posible restricción, al considerar que dañaría una relación energética estratégica y perjudicaría tanto a consumidores europeos como estadounidenses.
