Perelló reclamó respeto institucional hacia el Poder Judicial y recordó que el Estado de Derecho exige que cada poder actúe dentro de sus competencias, reconociendo la legitimidad de los demás. A su juicio, este respeto no es una mera cuestión de cortesía política, sino una condición esencial para preservar el equilibrio democrático.
La presidenta del Supremo subrayó que las resoluciones judiciales pueden ser objeto de crítica, incluso severa, pero rechazó las acusaciones que atribuyen decisiones judiciales a motivaciones políticas o ideológicas. Según señaló, cuestionar sin fundamento que los jueces actúan conforme al Derecho pone en riesgo uno de los pilares básicos del Estado de Derecho.
Perelló también recordó que la democracia necesita un Poder Judicial independiente y citó unas palabras del Rey Felipe VI para remarcar la estrecha relación entre democracia y respeto a la ley.
Al mismo tiempo, reconoció que la independencia judicial debe ir acompañada de prudencia y responsabilidad por parte de los propios jueces, especialmente en sus actuaciones públicas.
Pese a las críticas recibidas en los últimos años, destacó que los ciudadanos siguen confiando en la labor de los tribunales para garantizar sus derechos, libertades y la lucha contra la corrupción, al margen de cualquier consideración ideológica.
