Durante su declaración como investigado, Marcos aseguró que nunca pronunció algunas de las frases que le atribuyen los agentes y afirmó que en sus reuniones siempre pedía que no le trasladaran información a la que no debiera tener acceso. Además, defendió que su única exigencia era actuar con «rigor» y cumplir con los plazos de las investigaciones.
Su versión contradice la ofrecida por responsables de la UCO, que sostuvieron ante la Justicia que el exdirector pidió que en un informe relacionado con David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, «no hubiera nada». Marcos explicó que únicamente reclamó celeridad en la elaboración del documento por razones operativas.
La comparecencia se produce después de que el entonces jefe de la UCO, Rafael Yuste, denunciara supuestas presiones para que la unidad redujera su implicación en investigaciones sensibles para el entorno del Gobierno. Estas declaraciones llevaron a la acusación popular ejercida por el PP a solicitar la imputación del exresponsable de la Guardia Civil.
La investigación busca esclarecer si existieron maniobras destinadas a interferir en procedimientos judiciales, desacreditar a agentes de la UCO o influir en pesquisas que afectaban al PSOE y a personas próximas al Ejecutivo.
