La Fed tuvo que ejecutar uno de los ciclos de subidas más agresivos de las últimas décadas y el S&P 500 entró en mercado bajista.
Hoy el punto de partida es otro. Los Fed Funds ya se encuentran alrededor del 4%, el balance de la Fed se ha reducido hasta unos 6,7 billones y la inflación, aunque sigue siendo demasiado elevada, está muy lejos de los máximos de 2022. El problema vuelve a ser la energía y las materias primas, especialmente con las tensiones geopolíticas a las puertas del invierno, pero la economía estadounidense llega a este episodio con crecimiento y empleo considerablemente más sólidos de lo que la Fed esperaba hace unos meses.
De hecho, para mí lo más importante de la reunión no son esos 25 puntos básicos, sino el cambio en las propias previsiones del FOMC: más crecimiento, menos desempleo, algo más de inflación y una senda de tipos más alta. La Fed está reconociendo que la economía puede soportar unas condiciones monetarias más duras y que, mientras eso siga siendo cierto, tiene margen para priorizar la estabilidad de precios.
También me parece relevante el mensaje de Warsh sobre el Treasury a 10 años. No atribuye el repunte de las rentabilidades únicamente a la inflación o a las expectativas sobre la Fed. Habla de una economía más fuerte, de la competencia por el capital provocada en parte por el enorme CapEx de los hyperscalers y de las tensiones geopolíticas. Es una lectura que encaja con un crecimiento nominal todavía elevado.. si crecimiento real e inflación permanecen altos, no resulta extraño que el tramo largo de la curva exija mayores rentabilidades.
Por eso evitaría extrapolar mecánicamente el precedente de 2022 al mercado actual. Subir tipos no provoca por sí mismo una caída de la bolsa, importa desde dónde se suben, por qué se suben y qué capacidad tiene la economía para absorberlos. El riesgo para la renta variable aumentaría de forma mucho más seria si el shock energético vuelve a acelerar la inflación mientras el crecimiento empieza a deteriorarse y se suman otros factores como las fisuras en el trade de la IA y la narrativa de inseguridad y freno en el desarrollo. Eso penalizaría los mercados mucho más que una eventual subida de tipos en un contexto de inflación persistente con pleno empleo y crecimiento económico.
