La decisión fue aprobada por siete votos a favor y dos en contra. Los consejeros Toichiro Asada y Ayano Sato consideraron que la economía y los precios aún no justifican un nuevo endurecimiento monetario. De hecho, la inflación subyacente se situó en agosto en el 1,7%, una décima menos que en julio.
El banco central defiende que el incremento busca evitar una aceleración futura de los precios y consolidar la estabilidad inflacionaria en torno al 2%. Además, la medida acelera el ritmo de normalización monetaria iniciado en marzo de 2024, ya que llega solo tres meses después de la anterior subida.
Pese al alza de tipos, el yen se debilitó frente al dólar, al considerar los mercados que la medida ya estaba descontada. Los inversores centraron su atención en los votos discrepantes y, sobre todo, en las señales sobre futuras decisiones del gobernador Kazuo Ueda.
Tras el anuncio, la divisa japonesa cayó un 0,45%, hasta las 156,64 unidades por dólar, mientras que la rentabilidad del bono japonés a diez años retrocedió hasta el 2,947%.
Según Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote, el mercado espera nuevas subidas para acercar los tipos a una zona neutral. En su opinión, Japón podría necesitar elevarlos hasta una horquilla de entre el 1,5% y el 2%, lo que implicaría entre una y tres subidas adicionales de 25 puntos básicos en los próximos trimestres. Si el mercado duda de ese escenario, advierte, el dólar podría volver a acercarse a las 160 unidades frente al yen.

