Kazaks considera que una política monetaria más restrictiva es el escenario más probable si la economía evoluciona conforme a las previsiones. Además, subraya que un crecimiento sólido, como el mostrado recientemente por Alemania, facilita nuevas alzas de tipos.
Tras las dos últimas subidas, el BCE debate hasta dónde debe llegar para devolver la inflación al objetivo del 2%. Según Kazaks, el nivel del 2,5% no es un límite y, si fuera necesario, los tipos podrían situarse por encima.
Las declaraciones coinciden con un repunte de las expectativas de inflación de los hogares de la eurozona. La encuesta mensual del BCE muestra que las previsiones de inflación a un año aumentaron al 3% en agosto, frente al 2,9% de julio. Las expectativas a tres años, una de las referencias más seguidas por el banco central, subieron del 2,7% al 2,9%, reforzando los argumentos a favor de nuevas medidas de endurecimiento monetario.
