Por su parte, las compraventas descendieron un 3,8%, hasta las 117.538 transacciones.
Las fincas urbanas concentraron el 88,4% de las compraventas, mientras que las rústicas representaron el 11,6%. Dentro del segmento urbano, casi seis de cada diez operaciones correspondieron a viviendas.
Las compraventas de viviendas registraron una caída anual del 5,1%. Del total de inmuebles vendidos, el 93,8% fueron viviendas libres y el 6,2% protegidas. Las transmisiones de vivienda protegida retrocedieron un 14,4%, frente al descenso del 4,4% en las libres.
Por tipología, el 21,6% de las viviendas vendidas eran nuevas y el 78,4% usadas. Las operaciones sobre vivienda nueva disminuyeron un 1,4%, mientras que las de segunda mano bajaron un 6,1%.
Por comunidades autónomas, Galicia (+17,8%), Canarias (+5,5%) y Asturias (+3,3%) registraron los mayores aumentos en el número total de fincas transmitidas. En el lado contrario se situaron Extremadura (-11,4%), Baleares (-9,7%) y La Rioja (-9,0%).
En el mercado de vivienda, Navarra lideró los avances de las compraventas con un incremento del 26,4%, seguida de Galicia (+10,8%) y Castilla y León (+9,7%). Los mayores descensos correspondieron a Asturias (-15,2%), Baleares (-14,3%) y País Vasco (-12,4%).
La caída del 5,1% interanual de las compraventas de vivienda en julio confirma la moderación del mercado residencial tras varios años de intensa actividad. Aun así, con 61.417 operaciones cerradas, el volumen sigue siendo elevado y se sitúa entre los más altos registrados desde el estallido de la burbuja inmobiliaria.
Los expertos coinciden en que el retroceso no responde a una desaparición de la demanda, sino principalmente a la escasez de vivienda disponible. La vivienda usada, que representa cerca del 80% del mercado, registró una caída del 6,1%, mientras que la obra nueva mostró una mayor resistencia, con un descenso del 1,4%, reflejando el interés de los compradores por un producto cada vez más escaso.
Además, las compraventas aumentaron un 3,6% respecto a junio y julio se convirtió en el segundo mes del año con más de 60.000 operaciones, una señal de que la actividad mantiene una base sólida. Según el sector, el principal obstáculo sigue siendo la insuficiencia de oferta, especialmente en los grandes mercados urbanos, donde la elevada demanda continúa presionando los precios.
Las diferencias territoriales siguen siendo notables. Navarra, Galicia y Castilla y León lideraron los avances, mientras que Asturias, Baleares, País Vasco, Madrid y Cataluña registraron descensos significativos.
La patronal inmobiliaria y los expertos consultados coinciden en el diagnóstico: el mercado no está sufriendo un frenazo, sino una normalización de su ritmo. Sin embargo, advierten de que sin más suelo disponible, una tramitación urbanística más ágil y un aumento de la construcción de vivienda, la oferta seguirá siendo insuficiente para atender la demanda y facilitar el acceso a la vivienda.
