Durante el recorrido, que partió de la Plaza de Cibeles y concluyó en el Arco de la Victoria, se escucharon consignas como «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende», «No es inmigración, es una invasión» y «Pedro Sánchez, dimisión».
Los organizadores, agrupados en Sociedad Civil Española, sostienen que está en juego la unidad y soberanía de España y reclaman que los ciudadanos puedan expresar su voluntad en las urnas. Marcos de Quinto, impulsor de la iniciativa, afirmó que la movilización busca trasladar al Gobierno el malestar de una parte de la sociedad y mostrar internacionalmente que «España no es el Gobierno de Sánchez». También expresó su rechazo a cualquier escenario de cosoberanía para Ceuta.
Entre los asistentes, varios participantes defendieron la necesidad de reforzar las fronteras y respaldar a los ciudadanos de Ceuta, algunos de los cuales denunciaron la presión migratoria que vive la ciudad autónoma. Amalio de Marichalar aseguró que la defensa de Ceuta implica defender a todos los españoles.
La marcha contó con el apoyo de representantes del PP y Vox. Asistieron, entre otros, Santiago Abascal, Miguel Tellado, Alicia García, Cayetana Álvarez de Toledo y Javier Ortega Smith. Abascal acusó al Gobierno de actuar con pasividad ante la situación en Ceuta, mientras que Tellado criticó la respuesta del Ejecutivo y reclamó una mayor defensa de la integridad territorial.
Por su parte, el ministro Óscar López censuró la protesta y el respaldo del PP, al considerar que se trataba de una movilización de la «ultraderecha». Defendió la actuación del Gobierno en Ceuta y aseguró que el Ejecutivo trabaja para agilizar el retorno de los inmigrantes que permanecen en la ciudad y recuperar la normalidad. Asimismo, reprochó al PP su presencia en la marcha en lugar de apoyar movilizaciones relacionadas con la vivienda, la educación o los servicios públicos.
