El incremento persistente de los tipos de interés se perfila como la principal amenaza para la sostenibilidad de la deuda pública en Europa, según un análisis de Daniel Gros publicado en Cuadernos de Información Económica de Funcas. A su juicio, el impacto del mayor gasto en defensa será limitado, ya que la denominada “cláusula de excepción nacional” apenas elevaría la deuda en unos seis puntos del PIB. El riesgo real surge si los costes de financiación se mantienen de forma estructural por encima de las previsiones de la Comisión Europea.
En el caso español, Raymond Torres analiza los efectos de la prolongada prórroga de los Presupuestos Generales del Estado. Aunque no ha impedido la gestión de los fondos europeos ni la ejecución del gasto, considera que ha reducido la eficacia de la política fiscal y ha dificultado adaptar las cuentas públicas a nuevas prioridades como la vivienda o la educación.
• El aumento de los tipos de interés pone a prueba las nuevas reglas fiscales y eleva los riesgos de la deuda pública europea
• El encarecimiento permanente de la financiación, más que el aumento temporal del gasto en defensa, es el principal riesgo para la sostenibilidad de la deuda y la credibilidad del nuevo marco fiscal europeo
• España no ha aprovechado suficientemente la fase expansiva para reconstruir espacio fiscal: el ajuste estructural de 2025 debería haber sido más del doble del realizado
• El desvío del gasto primario apunta a ajustes de unos 5.300 millones en 2027 y 11.200 millones en 2028, mientras la prórroga presupuestaria dificulta adaptar las cuentas a las nuevas prioridades
Durante el periodo de prórroga, el gasto de las administraciones aumentó un 19%, excluidos intereses y fondos europeos, mientras que la recaudación tributaria creció cerca de un 24%. Además, el gasto ejecutado por el Estado y la Seguridad Social superó en un 14% y un 20%, respectivamente, las previsiones iniciales, lo que supone un desvío acumulado de unos 78.000 millones de euros.
Por su parte, Diego Martínez sostiene que España no ha aprovechado suficientemente la fase expansiva de la economía para reforzar sus cuentas públicas. Aunque se cumplen los objetivos de déficit y deuda, estima que el ajuste fiscal debería haber sido más intenso para recuperar margen de actuación ante futuras crisis.
Finalmente, Desiderio Romero alerta de que el gasto público está creciendo por encima de lo comprometido con Bruselas. Aunque las excepciones ligadas al gasto en defensa y a la crisis energética podrían permitir cumplir los objetivos en 2026, calcula que España necesitará ajustes adicionales de unos 5.300 millones en 2027 y de 11.200 millones en 2028 para mantener la senda fiscal acordada.
