Este menor coste sitúa al mercado español entre los más asequibles de Europa, según el último informe de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) y el Consejo de Reguladores Europeos de la Energía (CEER). El estudio, publicado el 30 de septiembre, estima un precio medio doméstico del gas de 93 euros/MWh en 2025. Con un consumo anual medio de 3,987 MWh por hogar, la factura ronda los 371 euros al año sobre una renta mediana de referencia de 34.149 euros.
España y Portugal registran así la menor carga relativa del gas entre los países analizados. Mientras que en España el gasto equivale al 1,1% de la renta, en Países Bajos alcanza el 6,4% y en Alemania y Dinamarca ronda el 5,6%. En el conjunto europeo, la carga media del gas ha aumentado desde el 2,1% de la renta disponible en 2019 hasta el 2,7% en 2025.
Sin embargo, esta ventaja contrasta con el mercado eléctrico. ACER calcula para España un precio residencial de la electricidad de 284 euros/MWh, más de tres veces superior al del gas. La relación entre ambos alcanza 3,05, por encima del objetivo fijado por Bruselas, que aspira a limitarla a 2,5 para los hogares en 2030.
Esta diferencia dificulta la electrificación promovida por la Comisión Europea, ya que reduce los incentivos económicos para sustituir calderas de gas por tecnologías eléctricas. De hecho, la electricidad cuesta más de 2,5 veces el gas en 15 de los 24 mercados estudiados.
Aun así, las bombas de calor mantienen una ventaja operativa gracias a su elevada eficiencia. ACER estima que generar una misma cantidad de calor cuesta unos 880 euros al año con una bomba de calor, frente a 1.184 euros con una caldera de gas, lo que supone un ahorro cercano al 26%. No obstante, el cálculo no incluye la inversión inicial ni las posibles reformas necesarias en la vivienda.
El regulador recuerda que la comparación entre electricidad y gas debe considerar también peajes, impuestos y otros cargos que influyen en el precio final. Aunque el informe no analiza de forma específica la Tarifa de Último Recurso (TUR), sí confirma que, en términos agregados, el gas residencial en España figura entre los más baratos de Europa.
