La medida, acordada por los ministros de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, replica la decisión adoptada para octubre y ya estaba prevista por el grupo.
El anuncio llega mientras el barril de Brent se mantiene por encima de los 100 dólares y los precios de los combustibles alcanzan máximos anuales, pese a las ayudas fiscales. La escalada de tensión en Oriente Próximo ha llevado además al G7 a liberar parte de sus reservas estratégicas.
La OPEP+ ya había adelantado que pausaría los aumentos de producción hasta final de año, después de aprobar varios incrementos moderados durante el conflicto. Sin embargo, el impacto de estas medidas ha sido limitado, ya que la producción de países clave del Golfo continúa muy por debajo de los niveles previos a la guerra.
El grupo de siete países volverá a reunirse por videoconferencia el 1 de noviembre para definir su estrategia de diciembre. Por su parte, el Comité Ministerial Conjunto de Supervisión reiteró su preocupación por los ataques a infraestructuras energéticas y sus efectos sobre el suministro y la estabilidad del mercado.
La próxima gran decisión de la alianza será determinar si recupera parte de la producción retirada del mercado en 2022, una medida que dependerá, entre otros factores, de la revisión de la capacidad productiva de sus miembros. La política para 2027 se debatirá en una reunión ministerial prevista para el 29 de noviembre.
