El presidente no ejecutivo del grupo, Villaseca, explicó que el proceso acaba de arrancar y que no existe un calendario definido. El objetivo, señaló, es maximizar el valor de la inversión y ejecutar la operación con «rigor y responsabilidad», sin prisas por parte de los accionistas.
Los principales propietarios de Celsa son los fondos Strategic Value Partners (SVP) y Attestor, que controlan cerca del 75% del capital, junto a Golden Tree y Cross Ocean, con otro 23%. Según la compañía, estos inversores especializados en reestructuraciones ya habrían completado su papel en la recuperación del grupo.
La empresa aún no ha contratado a un banco de inversión para asesorar la operación, aunque ya mantiene contactos con distintas entidades financieras. Tampoco ha revelado una valoración actualizada, si bien el mercado llegó a situarla en torno a los 3.000 millones de euros.
El Gobierno ya ha sido informado del proceso. En el pasado impulsó la entrada de un socio español en el capital, una opción que finalmente no se materializó tras la retirada de CriteriaCaixa.
La decisión llega en un momento de mejora financiera para Celsa. La compañía volvió a beneficios este año y ganó 51 millones de euros en el primer semestre, con un ebitda de 288 millones y una facturación de 1.786 millones.
