El organismo considera que la actividad económica global está mostrando una resistencia superior a la esperada, pese a las tensiones geopolíticas y comerciales.
En sus informes World Economic Outlook y Global Financial Stability Report, presentados este martes en Bangkok, el FMI destaca que la economía mundial ha soportado mejor de lo previsto la prolongación de los conflictos en Oriente Medio y la incertidumbre comercial. Buena parte de esta fortaleza se explica por el fuerte ciclo inversor vinculado a la inteligencia artificial.
El organismo señala que el auge de la IA se ha convertido en un importante motor de crecimiento, favoreciendo especialmente a las economías integradas en las cadenas tecnológicas globales. También prevé que la inflación mundial alcance el 4,7% en 2026 antes de moderarse hasta el 4,1% en 2027.
La inteligencia artificial, entre la oportunidad y el riesgo
El FMI advierte, no obstante, de que la misma inteligencia artificial que impulsa la actividad económica podría convertirse en un foco de inestabilidad financiera. Las elevadas valoraciones de muchas empresas tecnológicas dependen de que las expectativas de rentabilidad y productividad se cumplan.
Una desaceleración de las inversiones o de los beneficios esperados podría provocar correcciones significativas en los mercados, especialmente en aquellos más expuestos a activos tecnológicos. El riesgo se vería agravado por el elevado apalancamiento financiero y la concentración de inversiones en el sector.
Al mismo tiempo, el Fondo reconoce que, si las ganancias de productividad derivadas de la IA superan las previsiones actuales, el impacto sobre el crecimiento global podría ser aún más positivo.
Preocupación por la deuda pública
El otro gran foco de alerta está en los mercados de deuda soberana. El FMI considera que un repunte de la inflación o un deterioro de la confianza en la sostenibilidad fiscal podría desencadenar fuertes subidas en las rentabilidades de los bonos y generar turbulencias financieras.
El organismo recuerda que los elevados niveles de deuda pública y las constantes necesidades de financiación limitan el margen de actuación de muchos gobiernos. Por ello, reclama planes fiscales creíbles que combinen mayor eficiencia del gasto con una mejora de los ingresos públicos.
Además, advierte de que el creciente recurso de las empresas tecnológicas al mercado de deuda para financiar proyectos ligados a la IA está aumentando la competencia por el capital disponible y podría añadir presión sobre los mercados de bonos.
Pese a estos riesgos, el FMI subraya que la economía mundial y los mercados financieros siguen mostrando una notable capacidad de resistencia, apoyados en el crecimiento económico y los sólidos beneficios empresariales. No obstante, insiste en la necesidad de contener el exceso de apalancamiento, reforzar la estabilidad de los mercados y encauzar la deuda pública hacia niveles más sostenibles
