Se han extendido además algunas prácticas alejadas de una ocupación de calidad, como los empleados que trabajan simultáneamente en dos o más puestos, una situación que ha aumentado un 30% en los últimos cinco años; o aquellos que encadenan contratos cerilla: la firma de más de un contrato indefinido en un mismo mes se ha incrementado un 140% en el mismo periodo. «El pluriempleo ha crecido mucho en los últimos dos años», observa Bote, director de Randstad Research, que distingue entre quienes tienen varios empleos por vocación, como los profesores universitarios asociados, y los que lo hacen por necesidad económica. El primer componente ha evolucionado de manera «bastante estable en el tiempo», mientras que el segundo se ha disparado «por razón de necesidad», un «repunte» que se ha producido «fundamentalmente en los últimos dos años». Actualmente, hay en España 151.000 pluriempleados más que en 2021, lo que representa una subida del 30%.
El economista alerta además de la «mortalidad muy alta de la contratación indefinida». Subraya que «el 60% de los contratos indefinidos, a partir de 2022, no llegan a tener un año de antigüedad» y que «todos los meses hay 30.000 personas que firman más de un contrato indefinido dentro del mismo mes natural», una cifra que «se ha multiplicado por 15» con respecto a antes de la reforma. Antes de la entrada en vigor de este decreto-ley, solo eran entre 1.000 y 2.000 las personas que cada mes se encontraban en esta situación (menos de 31.000 al año). Desde entonces, los afectados han pasado a ser cerca de 30.000 trabajadores cada mes.
Bote destaca que «ha habido meses donde, de las personas que han firmado un contrato indefinido, el 7% han firmado más de uno», algo que a su juicio «pone de manifiesto que se están utilizando los indefinidos para posiciones que pueden ser un refuerzo de camarero este sábado porque tengo una boda». «En la gestoría, para evitar problemas con la Inspección de Trabajo, te dicen: ‘Haz un contrato indefinido y luego lo despides’, porque no genera ningún problema en términos de indemnización».
En opinión del experto, la última reforma laboral puso el foco en reducir la temporalidad y fue «muy exitosa en modificar la estadística, pero no la realidad económica» de las «personas que desarrollan una actividad temporal o estacional», ya que simplemente se sustituyó el anterior contrato de obra y servicio por contratos indefinidos, «en su gran mayoría fijos discontinuos». Se trata de trabajadores que «tenían un contrato temporal» y, ahora, en la práctica, «siguen haciendo la misma actividad con un contrato indefinido». Desde la reforma laboral de 2022, «se han firmado más de 10 millones de fijos discontinuos, en torno a 950.000 al año», lo que genera una «diferencia entre el paro efectivo y el paro registrado» oficialmente. Para el directivo de Randstad, la lectura de esta brecha «destruye parte del discurso triunfalista», ya que «el paro efectivo no se ha reducido en los últimos dos años e incluso algunos meses está subiendo en términos interanuales», lo que describe como una «dinámica rara» en un contexto en que se está «creando mucho empleo» sin que ello permita «reducir de forma significativa el paro».
Aunque «crece mucho el empleo», existe un «dopaje de las estadísticas por esta regularización [de inmigrantes], porque parece que va muy bien el empleo indefinido, pero no va tan bien, y no se reducen los demandantes de empleo». Asimismo, lamenta que España siga teniendo una tasa del paro del 9,9%, que «nos sitúa a la cabeza de Europa», donde este indicador «está en la mitad», y se pregunta «por qué hay segmentos de empleo que están dando señales de mucha debilidad, como los autónomos». No considera buena señal que solo aguante el empleo asalariado: «La microempresa está sufriendo», concluye.
