Esta realidad, en pleno contexto de la guerra en Irán, pone de manifiesto el músculo de las refinerías del país, que están logrando aprovechar la demanda de producto en este momento de escasez mundial. Además, el aumento de las exportaciones de crudo y sus derivados (diésel, gasolina…) ha permitido equilibrar la balanza comercial porque las importaciones también se han disparado a un nivel récord. En concreto, y según el mismo informe, en los ocho primeros meses de este año se han vendido 34.075,9 millones de euros. En ese mismo periodo, las exportaciones de productos energéticos (donde se incluye también el gas, carbón y electricidad) tuvieron un valor de 20.762,7 millones de euros, mientras que las compras ascendieron a 43.128,8 millones de euros.
El poderío de las refinerías en España ha permitido maquillar la balanza comercial, fuertemente condicionada por las importaciones. Así, la diferencia entre compras y ventas ha sido de 15.424,4 millones de euros hasta agosto incluido. Una cantidad que podría haber sido incluso mayor si no hubiesen aumentado las ventas españolas. De hecho, un año antes, cuando no había problemas de suministro global, la diferencia fue de 13.709 millones de euros. Apenas 1.700 millones de diferencia pese a la diferencia de escenarios.
Hace unos días, el Gobierno anunció que iba a liberar nuevas reservas estratégicas de petróleo para cumplir con el compromiso adquirido el pasado mes de marzo por los países miembros de la AIE tras la crisis del estrecho de Ormuz. Hasta ahora, España solo había puesto en el mercado 3,7 millones de barriles de los 11,5 millones comprometidos, aproximadamente un tercio del total. Las reservas españolas totales representan el 2,9% de los 400 millones de barriles que los 32 países de la AIE acordaron liberar tras la guerra en Irán.
El retraso había comenzado a generar inquietud en España por el encarecimiento de los carburantes. El paso de los meses sin avances significativos provocó que Estados Unidos pidiese hace unas semanas la liberación de las reservas, apuntando a España. El Ejecutivo ha movido ficha y ha movilizado 4,4 millones de barriles, que suponen 8,1 millones de barriles. Es decir, el 70%.
