Su fuerte crecimiento tras la pandemia, junto con los problemas organizativos que generan, las sitúa como las más difíciles de gestionar. Así lo señala un informe de KPMG, que reclama un “gran pacto de país” para abordar el aumento del absentismo laboral.
Según la consultora, gran parte de las ausencias imprevistas se explica por el incremento de las bajas médicas de tres días o menos. Este tipo de incapacidad temporal provoca importantes dificultades operativas, ya que deja poco margen para reorganizar tareas o encontrar sustitutos, a diferencia de las bajas de larga duración.
Los datos de la Airef respaldan esta tendencia. Entre 2017 y 2024, las bajas cortas crecieron un 154%, frente al 62,9% de las que duran entre 4 y 15 días y al 49,7% de las superiores a dos semanas.
Además, se han convertido en las más frecuentes: en 2024 se registraron 3,45 millones de procesos, el 40,2% del total.
KPMG también destaca que el absentismo afecta cada vez más a los menores de 35 años y se concentra especialmente los lunes y viernes en sectores como la construcción, el transporte y el comercio minorista. La Airef confirma que la incidencia de las bajas en este grupo aumentó un 66,7% entre 2017 y 2024, muy por encima del resto de edades.
Dentro de este colectivo, preocupa especialmente el aumento de las bajas por problemas de salud mental. Los procesos relacionados con trastornos mentales y del comportamiento crecieron un 132% entre 2017 y 2024 y presentan una duración media elevada, cercana a los 80 días.
KPMG identifica cinco grandes causas detrás del auge del absentismo. Entre ellas figuran factores económicos y demográficos, el incremento de las bajas psicológicas, la falta de coordinación entre sanidad pública y privada, la rigidez del sistema de incapacidad temporal y algunos cambios normativos recientes. También señala que muchos convenios complementan la prestación hasta el 100% del salario, reduciendo el efecto de los incentivos establecidos por la legislación vigente.

