Sánchez llegó en coche oficial por una zona trasera próxima a la Plaza de Neptuno y permaneció varios minutos dentro del vehículo antes de incorporarse al grupo de autoridades formado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa.
La tensión desapareció momentáneamente con la llegada de los Reyes. Felipe VI y la reina Letizia fueron recibidos entre aplausos y vítores de “¡Viva el Rey!”, que se intensificaron durante los saludos institucionales previos al inicio del acto.
Los abucheos a Sánchez volvieron a escucharse poco después, repitiendo una escena habitual en los actos del 12 de Octubre desde su llegada a La Moncloa. Durante el desfile, sin embargo, no se registraron incidentes y la atención se centró en los honores militares, el salto paracaidista con la bandera de España y el paso de las distintas unidades participantes.
Al término de la parada militar, el presidente acompañó a los Reyes en el saludo a los efectivos desplegados. Mientras la Familia Real se dirigía al Palacio Real entre aplausos del público, Sánchez volvió a ser objeto de silbidos e insultos por parte de algunos asistentes que permanecían en los alrededores de la Plaza de Neptuno.
