Felipe VI, con uniforme de gala del Ejército del Aire y del Espacio, y la princesa de Asturias, vestida como alférez del Ejército de Tierra, presidieron el acto celebrado en el centro de Madrid. Pedro Sánchez fue recibido de forma discreta, sin anuncio por megafonía, en un intento de minimizar los abucheos del público, que volvieron a repetirse durante la ceremonia.
Tras los honores militares, la interpretación del himno nacional y el tradicional homenaje a los caídos, comenzó el desfile aéreo, en el que participaron cerca de 50 aeronaves y una treintena de helicópteros. El gran atractivo fue la actuación inédita de cuatro Eurofighter del Ala 14, que cerraron el recorrido aéreo trazando la bandera de España en el cielo, aunque una de las aeronaves registró problemas en su sistema de humo.
La parada contó también con 144 vehículos y 39 motocicletas, además de la participación de tres unidades del vehículo blindado VCR 8×8 “Dragón”, una de las principales novedades del desfile terrestre.
Por el paseo madrileño desfilaron efectivos del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire, la Guardia Civil, la UME, la Guardia Real y distintos cuerpos de seguridad y emergencias. Entre las imágenes más llamativas destacó la presencia de una patrullera del servicio de Guardacostas de Galicia transportada sobre una góndola.
La parada militar concluyó poco antes de las 12.45 horas. Posteriormente, los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía se trasladaron al Palacio Real para asistir a la tradicional recepción con motivo de la Fiesta Nacional.

