El que fuera ministro de Industria, Turismo y Comercio en el segundo Gobierno de Rodríguez Zapatero, Sebastián, ha asegurado que «la norma habitual» cuando él llegó al cargo es que los ministros se llevaran las joyas que les regalaban en viajes internacionales a sus casas.
Sebastián se convirtió este sábado en uno de los personajes destacados del día a raíz de la publicación de un artículo suyo en eldiario.es titulado La hipocresía de las joyas de Zapatero. En dicha columna, el ex ministro hacía una férrea defensa del que fuera su jefe en el Ejecutivo, hoy hexa imputado por la Justicia, asegurando que no cabe considerar «contrabando» aceptar regalos y llevárselos a casa, y se preguntaba si «¿de verdad hay que declarar todos los regalos que se reciban?». Sebastián desvelaba en su artículo que cuando fue nombrado ministro en 2008, recibió un regalo en forma de joyas en un viaje a Arabia Saudí y decidió no quedárselas.
En una intervención nocturna en LaSexta Xplica, Sebastián fue preguntado si decidió no quedarse las joyas porque algo le hizo pensar que eso no estaba bien, y el ex ministro socialista sorprendió con su respuesta: era «habitual» que los ministros recibieran regalos, y común que «se los llevaran a sus casas».
Relató Sebastián que al llegar preguntó «en el Ministerio qué es lo que era habitual hacer en esos casos, y me dijeron que lo habitual es que estos regalos de cortesía en viajes internacionales se los quedaba el ministro. Eso es lo habitual, me dijeron», subrayó. Explicó que su caso fue excepcional porque no tenía pareja: «A lo mejor si yo hubiera tenido mujer le hubiera llevado las joyas, no lo sé, no sé exactamente el motivo pero lo que yo hice es dejar las joyas en el Ministerio. Pero lo que yo hice no era lo habitual».
Repreguntado por esa inesperada revelación, añadió Sebastián: «Yo no como carne de vaca por una serie de principios… No me considero moralmente superior a la gente que sí come carne de vaca. Y yo decidí dejar las joyas en el Ministerio, pero no me considero moralmente superior a los ministros, estoy seguro de que hubo muchos, que se llevaran las joyas a sus casas». Por si había dudas, sentenció Sebastián: «No había ninguna norma que lo obligara, de hecho la norma habitual era la contraria». Es decir, llevarse regalos a casa era moneda de uso común en su época, explicó este ministro de la era Zapatero, quien atesoraba escondidas en una caja fuerte de su despacho joyas por valor de 1,3 millones de euros.
