«Todavía quedan varias semanas, pero debemos ser conscientes de que está disminuyendo rápidamente», ha alertado. En su último informe, publicado la pasada semana, el organismo ya apuntó que el cierre de Ormuz ha impedido que 14 millones de barriles al día saliesen del Golfo Pérsico, lo que ha supuesto una pérdida acumulada de 1.000 millones de barriles para el mercado mundial. Esto ha supuesto que las reservas mundiales se hayan reducido al ritmo récord de 250 millones de barriles entre marzo y abril -antes de que se iniciasen los ataques en la región el excedente de crudo con respecto a la demanda superaba los 2,5 millones de barriles al día.
El responsable de la AIE ha recordado, además, que con el verano, en el hemisferio norte se está iniciando la temporada de viajes y de siembras, lo que aumenta el consumo tanto de combustibles como de fertilizantes. Esto podría tener un impacto importante en el precio de los alimentos y, en consecuencia, en la inflación.
En términos muy parecidos se ha expresado también la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Georgieva, quien ha advertido de que la economía mundial atraviesa un momento «muy crítico» y ha reclamado a los ministros del G7 medidas coordinadas para mitigar el impacto económico de la guerra y, sobre todo, que eviten tomar decisiones que «empeoren la situación».
