Ante la dificultad de afrontar el alquiler de un piso completo, la habitación en piso compartido se ha consolidado como la principal alternativa residencial para una franja creciente de la población. Sin embargo, este formato —concebido históricamente como solución de bajo coste— ha encadenado subidas de precio que lo alejan progresivamente de su función original. Un análisis de pisos.com con datos de precios procedentes del portal pisocompartido.com y cifras salariales del INE, cuantifica el peso del alquiler de habitación sobre el sueldo medio en las capitales de provincia de España y revela una presión que varía de forma notable en función del territorio, pero que en ningún caso puede calificarse de cómoda.
En el conjunto del país, el precio medio de una habitación en piso compartido se sitúa en 475,98 euros mensuales, lo que representa el 19,34% del salario bruto medio español, fijado en 29.540,26 euros anuales por el INE. Que la referencia sea el salario bruto no es un detalle menor: una vez aplicadas retenciones y cotizaciones, el porcentaje real que el trabajador destina a este gasto desde su cuenta corriente es sensiblemente mayor. A esto se suma que el salario medio encubre una realidad muy desigual según la edad: los tramos más jóvenes —precisamente los que con mayor frecuencia recurren al piso compartido— perciben remuneraciones muy por debajo de esa media, lo que agrava aún más la situación.
El análisis pone de relieve que las mayores tensiones se concentran en capitales con mercados de alquiler especialmente competitivos y precios elevados, donde la oferta de habitación no ha crecido al ritmo de la demanda. Valencia encabeza el ranking con un 27,60% del salario bruto destinado al alquiler de habitación, con un precio medio de 616,74 euros y un salario medio en la Comunitat Valenciana de 26.816,98 euros anuales —uno de los más bajos entre las comunidades con ciudades de alto coste—. La combinación de precios altos y sueldos contenidos sitúa a la capital en la posición más comprometida del mapa.
Le sigue Palma de Mallorca, donde una habitación cuesta de media 617,31 euros y consume el 25,48% del salario balear. En tercer lugar, Barcelona reclama el 24,43% del sueldo catalán, con un precio medio de 646 euros sobre un salario medio de 31.730,05 euros anuales. Santa Cruz de Tenerife ocupa la cuarta posición con el 24,08%, con un precio medio de 504,08 euros sobre un salario medio de apenas 25.120,38 euros anuales, el segundo más bajo de todas las comunidades analizadas.
Cierran el grupo de mayor esfuerzo Cádiz, con el 21,78% del salario destinado a habitación, y Madrid, con el 21,70%, dos realidades distintas: la capital nacional tiene el precio de habitación más alto de la Península —622,14 euros—, pero lo compensa parcialmente con el salario medio madrileño (34.410,01 euros anuales, el segundo más alto del análisis); Cádiz, en cambio, combina precios relativamente altos (473,50 euros) con los salarios andaluces, que se sitúan en 26.089,70 euros.
En el extremo opuesto, el análisis identifica un grupo de capitales donde la relación entre precio de habitación y salario resulta considerablemente más equilibrada. Badajoz y Cáceres registran los porcentajes más bajos de toda España, con el 10,14% y el 10,57% respectivamente, aunque cabe señalar que Extremadura cuenta con el salario medio más reducido del país (24.979,44 euros anuales). En este caso, los precios de habitación —211 y 220 euros respectivamente— son lo suficientemente contenidos como para mantener el esfuerzo en niveles razonables.
Les siguen Burgos (11,27%), Palencia (11,30%), Córdoba (11,45%), Zamora (11,46%) y Jaén (11,52%), todas ellas por debajo del 12% del salario bruto. Se trata de capitales de tamaño medio, con mercados de alquiler menos presionados y precios de habitación que en varios casos no superan los 260 euros mensuales.
Entre ambos extremos, el análisis refleja una amplia franja de capitales que se mueven en torno al 13-16% del salario. Zaragoza (15,55%), Bilbao (15,76%), Logroño (14,31%) o Pamplona (14,39%) representan mercados donde el esfuerzo existe, pero se mantiene en umbrales que aún dejan cierto margen. La excepción dentro de las ciudades con mayor poder adquisitivo es Donostia-San Sebastián: pese a pertenecer al País Vasco —la comunidad con el salario medio más alto de España, con 35.170,28 euros anuales—, la capital guipuzcoana exige el 18,66% del sueldo para cubrir una habitación, con un precio medio de 546,80 euros que refleja la especial presión de su mercado inmobiliario.

