De este modo, el contexto geopolítico no ha alterado la principal preocupación de las empresas y, pese a que la encuesta se realizó coincidiendo con el inicio del conflicto en Oriente Medio, los participantes señalaron los aranceles como el mayor riesgo político para los negocios, por delante de los conflictos bélicos. Además, el 61% de los encuestados consideró que las consecuencias derivadas del aumento de los aranceles son las más difíciles de gestionar. Ese mismo porcentaje afirmó que sus empresas ya habían sufrido un impacto financiero negativo a causa de estas medidas.
Otros hallazgos relevantes que se extraen del Informe son:
– Aumento del riesgo político y de las pérdidas por crédito comercial: el porcentaje de encuestados que declaran pérdidas asegurables vinculadas a riesgos políticos y de crédito derivados de causas geopolíticas es el segundo más alto en los nueve años de historia de la encuesta. Por tercer año consecutivo, estas pérdidas han aumentado hasta superar los 250 millones de dólares. En paralelo, el contexto actual ha impulsado un ligero crecimiento del interés por los seguros de riesgo político y de crédito comercial como herramientas para gestionar y mitigar el impacto del riesgo geopolítico.
– Respuestas a las tensiones geopolíticas: el 39% de las empresas afirma que las decisiones políticas adoptadas por su gobierno nacional las exponen a mayores riesgos. Asimismo, el 84% asegura estar preparándose o considerando hacerlo ante un escenario en el que los bloques oriental y occidental del negocio global puedan llegar a operar de forma estructuralmente independiente.
– Agresión en la zona gris: la coacción y las represalias económicas, como sanciones oficiales o extraoficiales, amenazas arancelarias o embargos a la exportación de materias primas clave, fueron identificadas por el 61% de las empresas como una de las principales preocupaciones relacionadas con la agresión en la zona gris, siendo la segunda categoría más destacada. En cambio, los ataques contra infraestructuras críticas continúan encabezando las inquietudes de las compañías. En concreto, el 65% de los encuestados señaló riesgos como el corte de cables submarinos, la destrucción de oleoductos, la interrupción del funcionamiento de centrales eléctricas o los incendios provocados en almacenes.
